El pinto y el feminicida

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Juan Carlos Partida-03-03Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública demuestran que en Jalisco las denuncias por presuntos delitos del fuero común -esos que corresponden atender a las policías locales que van de todo tipo de robos hasta homicidios- aumentaron sensiblemente desde la llegada de las nuevas administraciones municipales a cargo de Movimiento Ciudadano en octubre pasado.
 
Los números son fríos, contrario a los hechos calientes. El alfarismo gobierna los principales municipios del estado, 24 en total, lo que representa según las cifras más cercanas del INEGI a 4 millones 590 mil habitantes, es decir el 63.16 por ciento de la población.
 
Sin quitar responsabilidad al gobierno estatal en esto de la seguridad pública (aunque tenga mucho menos policías que los municipales), en mayor grado y al tratarse de delitos del orden local es evidente que en medio año de gobierno los naranjas han estado más preocupados en temas políticos, en su trolleo por redes sociales o en hacer bisne con sus cuatachos, que en resolver la principal demanda ciudadana.
 
En octubre, primer mes de las administraciones alfaristas, el total de presuntos delitos del fuero común creció de 8 mil 559 un mes antes a 9 mil 819.
 
La tendencia sobre los 8 mil delitos se mantuvo el resto del año, ya que en noviembre fueron 8 mil 814 robos y en diciembre 8 mil 529. Es decir, en esos tres últimos meses hubo 27 mil 162 supuestos delitos reportados de los 95 mil 329 contabilizados todo el año, un 28.5 por ciento del total.
 
Este año los presuntos delitos siguen en aumento también y de manera apabullante comparado con el año anterior. En enero pasado hubo 8 mil 231 delitos denunciados contra 6 mil 981 de enero de 2015 (un 15.2 por ciento más) y en febrero, último mes contabilizado, se reportaron 7 mil 967 presuntos delitos, contra 6 mil 821 de febrero de 2015 (un 14.4 por ciento más).
 
¿Qué ha pasado en tanto con las principales policías alfaristas, con el mentado y aplazado proyecto de la policía metropolitana que vendría a dar el tiro de gracia al tampoco exitoso proyecto del mando único bajo la orden del fiscal Eduardo Almaguer(rera)?
 
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Gerardo Ortiz.

Bueno, pues habrá que recordar que están más enredados en el reciente escándalo en Zapopan -aún impune, por cierto- referente al uso de personal y equipo de la policía municipal para apoyar la grabación de un videoclip del ¿cantante? Gerardo Ortiz en su bodrio feminicida “Fuiste mía”.

En Zapopan se demuestra que todo puede suceder sin que los responsables se enteren (aparentemente). El comisario Roberto Alarcón Estrada “uno de los más capacitados” miembros del gabinete zapopano según Pablo Lemus y quien fuera además coordinador de la policía federal en Jalisco, no se enteró de lo que sus muchachitos hacían para apoyar la música folclórica mexicana y, por ende, menos el alcalde.
 
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Roberto Alarcón.

Hay constantes quejas contra Alarcón de parte de la tropa uniformada, quien además suele ausentarse de las reuniones de coordinación con los jefazos de otras policías, incluida la Fiscalía, por razones cuya explicación parece siempre más política que realidad.

 
En Guadalajara la más cara acción del comisario Salvador Caro ha sido el desmantelamiento de los super peligrosísimos ambulantes que afeaban el centro histórico con su vendimia o el uso de policías “secretos” para espiar toda manifestación, vestidos de civil y a bordo de bicicletas de Mi Bici (¿qué no eran para mover a ciudadanos en el centro histórico?) desde las cuales toman fotografías creyendo que serán confundidos (jajaja) con turistas ecológicos.
 
Claro, es la “inteligencia” de la gente de Caro, que de hipercrítico regidor de oposición ahora como jefe policial ya vio que no se trata de nomás echarle salsa a las enchiladas.
 
Y menos rodeado de sujetos que tienen récord de quejas en derechos humanos por usar la tortura como “método” de investigación, como es el caso de Filiberto Ortiz Amador, más conocido como El Pinto.
 
090104 Ciudad y Región Filiberto Oríz Amador, Directod de la Policíal de Ocotlán, que opinó sobre el caso del joven asesinado por un policía de Ocotlán. Foto: Tonatiuh Figueroa

Filiberto Ortíz Amador.

El Pinto (conocido así por padecer vitiligo) es uno de los policías con peor historial en Jalisco, debió renunciar en 2009 a su cargo como director de la policía de Ocotlán por la suma de quejas en su contra y los asesinatos de sus policías, en especial el del universitario de 21 años Fernando López Alejandre, la madrugada del 1 de enero de ese año, que conmocionó Ocotlán y hasta convocó marchas para exigir justicia.

 
Aún así Caro y Alfaro, en una inexplicable desmesura, pusieron como jefe de “investigación” al Pinto, quien cobra 40 mil pesos mensuales al ayuntamiento por sus servicios, pese a la fama internacional que el policía carga tras ser uno de los principales señalados por los altermundistas que fueron torturados (en un delito impulsado por el ex emperador Francisco Ramírez Acuña que para variar sigue impune) tras una marcha en Guadalajara el 28 de mayo de 2004, nefasta secuela de la cumbre de jefes de estado europeos y americanos.
 
Pero que las dos principales policías alfaristas y municipales de Jalisco le hagan el show a un cantante que entrona el feminicidio y le den trabajo bien remunerado a un torturador, mientras sus elementos brillan por su ausencia en las calles donde se ven más patrullas estatales que municipales o bien son destinados a contener el ambulantaje en lugar de las pandillas, habla de cómo se han tomado demasiado a la ligera este compromiso que es, insisto, la principal demanda ciudadana por solucionar.
 
Ya pasó medio año, suficiente para que se notara un cambio. Y se nota, la verdad. No el esperado, pero sí el que estará marcando el rumbo de estas administraciones en un tema tan importante.
 
Recordemos que con seis meses, Alfaro prácticamente cumplió una cuarta parte de su servicio como alcalde, luego que en 2018 iniciará formalmente (en los hechos desde el 2012) su búsqueda por ser el siguiente gobernador de Jalisco.
Queda cada vez menos tiempo para que los alfaristas logren tomar el control real de sus policías, para que logren que sus elementos les hagan caso y le entren al combate verdadero a la delincuencia. Ojalá no se les pase, como su cada vez más lejana promesa de una ejemplar policía metropolitana.
@jcgpartida
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