Ola de terror

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Imagen tomada de internet.

HECHOS REPROCHABLES Y LAMENTABLES QUE MAGNIFICAN LA ESTELA DE MIEDO Y ZOZOBRA EN EL MUNDO

Cuando parecía que el mundo apenas se recuperaba del asombro de los atentados terroristas de Bruselas, una vez más el planeta fue sacudido con la escandalosa noticia de otro atentado, ahora en Pakistan, que por lo menos habría cobrado hasta el cierre de esta edición, 70 muertos en su mayoría mujeres y niños, y aproximadamente unos 300 heridos.

Desde el 11 de septiembre de 2001 hasta hoy, solo 45 personas fueron asesinadas por terroristas islamistas en los Estados Unidos. En comparación, en Bruselas los terroristas se cobraron 31 vidas en un solo día y los ataques de noviembre pasado en París mataron a 130 inocentes y ayer en Pakistan los primeros números reportaban alrededor de 70 fallecidos, pero la lista sigue creciendo. En 2014 hubo un total de 37,400 asesinatos perpetrados por terroristas en todo el mundo.

Vale señalar que, si bien el terrorismo ha existido siempre, en el siglo XXI tanto el número de los ataques como el de las víctimas han aumentado aceleradamente. En los últimos 15 años, los atentados terroristas han pasado de menos de 2,000 a casi 14,000. Y las víctimas mortales se han multiplicado por nueve.

1283464808_850215_0000000001_sumario_normalPero este aumento no ha ocurrido ni en Norteamérica ni en Europa. Cinco países —Irak, Pakistán, Afganistán, Nigeria y Siria— concentran el 57% de los atentados desde el comienzo del siglo. La mayoría de los ataques no fueron contra blancos en el mundo occidental, sino entre musulmanes chiíes y suníes.

Si bien la letalidad ha aumentado, son poco frecuentes las acciones que causan más de 100 muertes. Donde más veces se ha sobrepasado este número en un solo ataque es en Irak (29 veces), Nigeria (13), Pakistán (6), India y Siria (4 en cada uno). Más del 90% de los atentados terroristas alcanza sus objetivos más inmediatos, el asesinato de civiles, policías, militares o funcionarios. Esta alta tasa de éxito se debe a la proliferación del uso de explosivos caseros que con frecuencia son activados por terroristas suicidas, otra práctica que también ha aumentado de forma considerable. El 58% de todos los ataques se realiza con explosivos y un 34% con armas de fuego; el restante 10% se debe a otros métodos. Solo el 4% emplea tanto armas de fuego como explosivos, pero los expertos esperan que esta combinación aumente, ya que su letalidad es casi tres veces mayor que la de los ataques en los que solo se usan armas de fuego.

Entre 2000 y 2015, el 45% de todos los atentados terroristas fue perpetrado por grupos que no pudieron ser identificados. El 55% restante corresponde a un muy pequeño número de organizaciones: el Estado Islámico (ISIS, en inglés), Boko Haram, los talibanes, Al Qaeda en Irak y Al Shabab son autores del 35% de todos los ataques que ocurrieron en el mundo en los últimos 15 años. Entre 2013 y 2014, el ISIS perpetró más de 750 ataques. Uno de los blancos preferidos de los terroristas son los medios de transporte, especialmente autobuses y trenes (concentran el 62% de los atentados en esta categoría).

Los números del terrorismo son relativamente bajos cuando los comparamos con otras causas de muerte. Pero sus consecuencias son desproporcionadamente grandes. El terrorismo está aumentando y también se está globalizando. Sus protagonistas, sus objetivos, sus tácticas y su manera de organizarse están cambiando. También las capacidades de los Estados para hacerle frente. En algunos aspectos, las sociedades han fortalecido sus defensas contra los terroristas. En otros aún son muy vulnerables, tal como han evidenciado los ataques en Bruselas.

Las consecuencias de esas acciones terroristas en Europa y Medio Oriente son devastadoras, hasta el punto de que hacen tambalear importantes principios como la libre circulación o la privacidad de las comunicaciones. También impactan en el gasto público, los viajes, la convivencia y la integración dentro y entre países. En otras latitudes, los grupos terroristas llegan a amenazar la viabilidad de ciertos países y moldean las luchas geopolíticas.

En España, por ejemplo, ETA mató solo a cerca de 1,000 personas en cinco décadas. Pero las consecuencias políticas y sociales de sus actos terroristas aún se están pagando.

No hay recetas simples para enfrentarse a la amenaza del terrorismo. Es un fenómeno diverso que no tendrá una solución única. Pero dentro de esta complejidad hay una estadística que vale la pena tener en mente. La tasa promedio de homicidios en todo el mundo en 2015 fue de 6.4 muertos por cada 100,000 habitantes, mientras que los muertos por terrorismo fueron 0.45 por 100,000. Esto quiere decir que, ese año, por cada 14 homicidios hubo una persona asesinada por un terrorista.

EL TERRORISMO NO ES LA AMENAZA MÁS LETAL DEL SIGLO XXI, PERO ESTÁ CAMBIANDO EL MUNDO

El 4 de noviembre del 2015, nueve días antes de los atentados que causaron 130 muertos en París, varios líderes del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) fueron convocados en la ciudad siria de Tabqah para decidir “el siguiente paso” de la organización. El objetivo: sembrar el caos en Europa, reactivando las células “durmientes” y aprovechando el regreso a sus países de origen de hasta 200 yihadistas que esperaban órdenes para poder actuar. Bélgica quedó señalado como un objetivo “fácil”, en contraste con el Reino Unido (“el país más difícil de acceder”) y el “resto”, en referencia a Francia, Alemania e Italia. En la reunión de Tabqah, no sólo se habló de los objetivos predilectos y de los más “fáciles”, sino de “las sociedades que más fácilmente se derrumbarían” ante la estrategia del terror. Y también de la presión que la ofensiva terrorista podría ejercer sobre “la arquitectura de Europa”, de la Unión Europea a la OTAN (de ahí la importancia estratégica de golpear Bruselas). En el cónclave estratégico se habló de dar prioridad a la influencia del ISIS en “las poblaciones” sobre “la geografía”, en una aceptación implícita de que las “fronteras” del “califato” no podrán defenderse por mucho más tiempo ante el bombardeo sistemático de las fuerzas aéreas de 14 países. En la reunión se habló también del potencial de “la próxima generación de la yihad”, integrada por 25,000 “combatientes” que han pasado por Siria e Irak. Las informaciones en este sentido coinciden con la información que obra en poder de la Oficina Europea de Policía (Europol) sobre la metamorfosis del Estado Islámico en los últimos meses. La nueva estrategia agresiva del ISIS está centrada principalmente en Francia y Bélgica, pero extendida a otros países europeos y a una escala mayor de lo que se sospechaba. Según el director de la Europol, el uso de internet como herramienta para radicalizar y reclutar jóvenes combatientes ha facilitado el crecimiento de células más o menos difusas y no necesariamente conectadas en varios países europeos. El plan consistiría en la creación de células “interconectadas”, como las que perpetraron los atentados en París y Bruselas, con órdenes específicas para elegir “el momento, el lugar y el método” para conseguir un mayor impacto. La diferencia estriba en que, en el 2014, los yihadistas del ISIS recibían apenas dos semanas de entrenamiento, ahora la estrategia ha cambiado: se han creado unidades especiales y el entrenamiento es más largo. El objetivo no es ya lograr el mayor número de víctimas, sino poner en marcha el mayor número de operaciones terroristas posibles, de manera que el “enemigo” se vea forzado a gastar más dinero y más recursos humanos.

Ahora bien, como indicaba al principio, ayer al menos 70 personas han muerto y más de 300 han resultado heridas en el atentado suicida llevado a cabo este domingo en Lahore, la segunda ciudad más poblada de Pakistán. Las primeras informaciones apuntan que la explosión ocurrió en el estacionamiento del parque de Gulshan e Iqbal, que en esos momentos estaba abarrotado al tratarse de un día festivo. La mayor parte de los fallecidos son mujeres y niños. La región de Punjab, cuya capital es Lahore, pasa por ser la mayor y más rica del país. También es más pacífica que otras zonas, pero en los últimos años se ha agudizado el problema. Pakistán, un gigante de más de 190 millones de habitantes, sufre un triple problema de violencia: talibán, de bandas criminales y sectaria.

No podemos olvidar que ya antes, los ataques del martes, en el aeropuerto principal y una estación de metro de la región de Bruselas, capital de Bélgica, causaron al menos 31 muertos y 300 heridos. El Aeropuerto de Bruselas-Zaventem registró el primero de los ataques, poco después de las ocho de la mañana, y se llevó a cabo mediante explosiones suicidas. Un artefacto en una maleta que se detonó después no causó heridos. El segundo ataque, también suicida, tuvo lugar a las 9:30 horas en la estación de Maelbeek, en el centro de Bruselas y muy cerca de las instituciones europeas (Comisión, Parlamento y Consejo).

Como ya se sabe, el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés) ha reivindicado la autoría de los atentados. La policía y la fiscalía creen que hay al menos cuatro terroristas implicados. Algunos medios belgas elevan esta cifra a cinco. Las autoridades han identificado a los hermanos Jalid y Ibrahim Bakraoui y a Najim Laachraoui. Jalid Bakraoui se hizo explotar en la estación de metro de Maelbeek; su hermano hizo lo mismo en el aeropuerto de Bruselas-Zaventem. Sobre Jalid había una orden de busca y captura internacional por su implicación en los atentados de París, según ha informado la fiscalía, a pesar de que antes había asegurado que ambos hermanos estaban fichados pero sólo por su vinculación con el crimen organizado. Laachraoui ha sido identificado este viernes como el segundo suicida del aeropuerto. Sus huellas fueron encontradas en varios explosivos utilizados en los atentados de noviembre en París. Este sábado, las autoridades han confirmado que el cuarto autor de los atentados fue arrestado el jueves y que responde al nombre de Fayçcal C. Se cree que es el tercer hombre que sale en las imágenes de la cámara de seguridad de Zaventem. El juez que lidera las investigaciones ha dictado este sábado una orden de detención contra Rabah N., acusado de “comandar las actividades de un grupo terrorista”. En todo este contexto ha llamado poderosamente lo que parece haber sido una grave omisión de seguridad, pues ha trascendido en todos los medios que Turquía devolvió a Bélgica a Ibrahim Bakraoui por sospechar que participaba en actividades del Estado Islámico (ISIS) y que les advirtió de su radicalización.

En tanto las indagaciones continúan, en la madrugada del jueves al viernes se han producido seis nuevas detenciones en Bruselas.

Hasta ahora, como ofensiva, el primer ministro belga, ha anunciado que su país enviará cazas F-16 para atacar al Estado Islámico. Siguiendo así los pasos de Francia tras los atentados del 13-N.

La fiscalía belga ha informado este sábado de la inculpación del cuarto autor del atentado de Bruselas, que identifica como Fayçal C. y que fue detenido el pasado jueves en una operación policial. Está acusado de ser el jefe de un comando terrorista, presuntamente el que asesinó a 31 personas y dejó más de 300 heridos el martes en la capital belga. Fayçal C. sería, según informan varios medios de aquel país, el “hombre del sombrero” que figura en las imágenes captadas por una de las cámaras de seguridad del aeropuerto de Zaventem, un hombre que presuntamente dejó una bolsa y se dio a la fuga.

Fayçal C. fue detenido en una macrooperación desarrollada en varios puntos de la capital belga y deberá responder ante el tribunal de los delitos de asesinato por terrorismo, intento de asesinato y participación en banda terrorista. Fuentes de las investigaciones que cita la agencia France Presse remarcan que la hipótesis de que sea el hombre que figura en las imágenes del aeropuerto es “algo en lo que los investigadores están trabajando”. Por otro lado, en el comunicado hecho público este sábado la fiscalía informó de la prórroga —24 horas más— del periodo de detención de Abderamane A., el hombre que fue detenido por la policía cuando se encontraba en una parada de tranvía en el barrio de Schaerbeek (noreste de Bruselas). Las autoridades belgas también han confirmado la identidad del individuo detenido en la madrugada del jueves al viernes en Argenteuil (a apenas 30 kilómetros de París), que responde al nombre de Rama Kriket. Según informaron las autoridades, esta persona tenía planes “en fase avanzada” para cometer un atentado. A raíz de esta operación, el juez de instrucción ha dictado una orden de busca y captura contra Rabah N., acusado de liderar las actividades de un grupo terrorista.

Por otro lado, tanto el ministro del Interior belga, como el alcalde de Bruselas, han pedido a los ciudadanos que no acudan a la manifestación multitudinaria convocada para este domingo, en muestra de solidaridad con los allegados de las víctimas y su rechazo por los atentados. “Teniendo en cuenta la capacidad policial sobre el terreno y dado que la prioridad es la investigación judicial, queremos hacer un llamamiento para que no haya manifestación mañana”, han subrayado en una conferencia de prensa en el Centro de Crisis. “Evidentemente, compartimos la emoción de la población. Pero deseamos que las manifestaciones se aplacen algunas semanas”, remarcaron.

La marcha había sido convocada para las dos de la tarde por los colectivos Army of Colors y Prayforbelgium a través de Facebook. Poco después de la petición de las autoridades, ambos grupos han decidido aplazar la convocatoria. En tanto el aeropuerto de Bruselas permanecerá cerrado al menos hasta el próximo martes. Zaventem es uno de los grandes nudos aeroportuarios de Europa, con más de 20 millones de pasajeros al año, y sufrió el martes uno de los ataques suicidas que han dejado 31 muertos y casi 300 heridos en la capital belga. La investigación judicial ha finalizado, pero las autoridades belgas mantienen a un pequeño grupo de ingenieros y técnicos para evaluar los daños. Además, hay que adaptar la instalación a las nuevas medidas de seguridad, con una fuerte presencia policial y militar y controles aún más frecuentes. Pese a que el país ya no está en máxima alerta, el Ejecutivo belga tiene previsto un dispositivo especial para determinadas instalaciones.

Solo en la jornada de ayer, 24 vuelos programados hasta el aeropuerto internacional de Bruselas fueron cancelados. Otros 34 han sido desprogramados y 11 más se han operado hacia otros aeropuertos belgas, sobre todo el de Lieja.

A la par continua el despliegue de operaciones policiales relacionadas con los atentados. La investigación de los ataques avanza con nuevas detenciones, que han puesto de relieve la conexión yihadista entre el 13-N de París y el 22-M de Bruselas, mientras se van develando las identidades de las víctimas. El sábado por la mañana, especialistas en bombas han desactivado un paquete sospechoso en una zona comercial del sur de Bruselas, en el distrito de Uccle. Se trataba, al igual que el viernes por la tarde en Schaerbeek (noreste de la capital belga), de una falsa alarma.

Con la diferencia en cuanto al supuesto origen de los ataques criminales que producen y generan muerte y cuantiosos daños, que en el llamado ‘terrorismo’ es generalmente usando el pretexto de ‘lucha por la reivindicación de las causas supremas de la Fé o la defensa de la vigencia de las razas’ y en los ataques perpetrados por los grupos, Cárteles u otro tipo de salvajes delincuentes la causa es simplemente obtener poder, supremacía y control socioeconómico y político; el golpe que propinan cualquiera que sea el origen, objetivo y/o supuesta causa o presunta justificación es enorme y hasta brutal e Invariablemente quedan muy dañados tanto la sociedad como las instituciones.
A pesar de significarse distintamente, algo o mucho tienen en común los bárbaros que en nombre del DAESH atacaron recientemente Francia y Bélgica, con los salvajes que causaron decenas de muertos así como  centenares de heridos, en su gran mayoría menores de edad y mujeres en Pakistan, los autores intelectuales y materiales del criminal incidente que provocó un tiroteo en el emblemático Capitolio sito la Ciudad de Washington, en pleno corazón político de Los Estados Unidos de América, lo mismo que con quienes como el caso de las explosiones ocurridas hace algunos años en Boston, como las que artefactos explosivos han provocado en instalaciones de infraestructura básica y fundamental además de alto significado sociopolítico en los últimos años en localidades de España, Francia, Gran Bretaña, Irlanda, Alemania, Italia, sin dejar de señalar los cruentos sucesos que se han producido en países diversos de África y Asia.
El común denominador es que la violencia además de muerte y lesiones a personas así como daños materiales severos, ha prohijado un daño mucho mayor, que es el del resquebrajamiento del Orden, el Imperio del Derecho, la Institucionalidad y la consistencia de la gobernabilidad, porque en todos los eventos suscitados hay el ingrediente de la corrupción y la impunidad, la presencia de amplia red de complicidades pues los errores gubernamentales van mas allá de simple ineficacia o negligencia.    

La Policía del Capitolio vigila la Plaza Este mientras sigue la investigación del tiroteo en el cercano Astillero Naval de Washington el lunes, 16 de septiembre del 2013, en Washington. Un hombre armado disparó en un edificio de la instalación y causó varios muertos y heridos. (Foto AP/J. Scott Applewhite)

Policía del Capitolio vigilando la Plaza.

Por la tensión mundial inherente a los últimos acontecimientos cruentos suscitados en Europa y Asia, causo destacado impacto el tiroteo ocurrido recientemente  en el emblemático edificio  sede del Congreso norteamericano en la Ciudad de Washington, evento motivado por el ingreso de un sujeto armado que fue detectado y finalmente fue sometido por la Policía, pero que provocó un alarmante cruce de disparos en el llamado centro de visitantes del importante inmueble habiendo resultado con heridas un agente policial y una mujer, además del asaltante que fue alcanzado por las balas disparadas por los agentes de seguridad que atendieron el incidente.

Según la información disponible vertida por testigos, un hombre de mediana edad disparo contra los agentes tras serle detectada su pistola por los equipos electrónicos de seguridad instalados en el citado control de acceso cuando el delincuente armado trató de pasar por los detectores de metales en la entrada denominada ‘Capitol Visitor Center’. 

Tras registrarse los primeros disparos en el Capitolio, edificio que alberga las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos, las fuerzas de seguridad ordenaron el inmediato cierre tanto del Capitolio como de ‘La Casa Blanca’, el famoso edificio que sirve de oficina y habitat para El Presidente de los Estados Unidos de América, pero además en todos los inmuebles ubicados en ese conjunto de edificios oficiales, la totalidad de los empleados, funcionarios y visitantes fueron conducidos a los refugios asignados para este tipo de emergencias acorde con el protocolo establecido, restableciéndose las condiciones regulares de funcionamiento y transito de personas una hora más tarde, tras informarse que la situación estaba controlada y pasado el peligro confirmarse que se trato de «un incidente aislado», pero no puede dejar de advertirse que además de emblemático, El Capitolio es uno de los edificios más visitados de Washington, especialmente en estas fechas por las festividades de la Pascua en el vecino país del norte ya que los días inmediatamente posteriores a la llamada ‘Semana Santa’ son considerados ‘temporada alta’ para el turismo en la capital norteamericana, debiendo considerarse que las principales ciudades estadounidenses han reforzado su seguridad tras los atentados de la semana pasada en Bruselas, en que murieron 35 personas en ataques que fueron reivindicados por el DAESH.

El detalle que enmarca las coincidencias en cuanto a otros diversos ataques criminales perpetrados con ‘ambiente espectacular’ es que el provocador en El Capitolio era conocido por las autoridades de seguridad del complejo legislativo, ya que en octubre pasado fue detenido tras interrumpir una sesión de la Cámara de Representantes mientras gritaba que era un “profeta de Dios” y tenía una restricción para acercarse a los alrededores de El Capitolio, emitida por una autoridad judicial y la policía emitió un comunicado oficial que simplemente dice : “Basado en la investigación inicial, creemos que este es el acto de una sola persona que frecuentaba las instalaciones del Capitolio, no se han encontrado pruebas de una posible conexión terrorista”.

Pero siendo Washington una de las ciudades más restrictivas en  cuanto a la compra y uso de armas, a pesar de ello se ha visto aquejada por violencia causada por individuos o grupos armados, ya que en 1998 dos agentes de policía murieron por disparos en el interior de El Capitolio de un hombre con problemas mentales, lo que llevó a reforzar la seguridad en las instalaciones, el último incidente relevante en El Capitolio tuvo lugar en octubre de 2013 cuando una mujer fue abatida en las inmediaciones de esa instalación oficial tras una persecución entre La Casa Blanca y el Congreso y un mes antes un exreservista del Ejército abrió fuego indiscriminadamente en el ‘Centro de Mando de Operaciones de La Marina’ y causó la muerte de 12 personas.

Lógico es que por su condición de sede de los poderes de Los Estados Unidos de América y la Capital de la vecina Nación al norte, debería ser una urbe extremadamente vigilada y cuidada en extremo para evitar incidentes, lo que contrasta con los acontecimientos ocurridos históricamente y los recientes. Hay elucubraciones inherentes a que cada incidente es una oportunidad para incrementar los prepuestos para Seguridad Interior y Defensa Nacional.

 

@salvadorcosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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