Costa de México SA de CV

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Ruben MartinNo sé si el video se haya hecho viral o no, pero el fin de semana lo pude ver en distintas redes sociales: el escenario es la playa Carrilleros en Higuera Blanca, Nayarit. En el video, presuntamente grabado el 26 de marzo, se ve un grupo de diez personas impedidos de pasar a otra parte de la playa porque al menos tres soldados, armados, les obstaculizaban en el paso. En el video se observa frente a los soldados una línea, como si se tratara de una frontera marcada expresamente para impedir el cruce de la playa. Luego se escucha a una mujer gritar su indignación ante los soldados porque se les impide el paso. La ira de la mujer aumenta cuando a su lado derecho pasan dos mujeres identificadas e insultadas por la mujer que graba el video como “dos gringas de mierda”. Los soldados no hicieran nada para impedir el paso de las dos turistas presumiblemente estadounidenses, pero sí impedían a los mexicanos cruzar la imaginaria frontera de la playa dibujada y defendida por los militares. El lado que los soldados defendían es parte de las instalaciones del hotel Four Season, ubicado en Punta Mita, Bahía de Banderas, Nayarit, uno de los más lujosos de la costa del Pacífico mexicano.

El argumento de los militares es que en ese exclusivo hotel “estaba disfrutando sus vacaciones un alto funcionario” del gobierno mexicano. Si había presencia de militares es porque seguramente un “alto funcionario” descansaba en el exclusivo hotel para extranjeros y quería privacidad, justificado como un operativo de seguridad.

Pero no hay justificación que valga, así sea el servidor público más alto del país. En ningún caso, nadie, aunque sean militares, deben impedir el paso de mexicanos (o extranjeros) a ninguna playa del país. Así lo ordenan las leyes del país.

No obstante, mi afirmación anterior es retórica. La realidad es que una buena parte de las playas de este país han sido despojadas para el uso y disfrute de una élite de ricos de México y el mundo, compuesta por empresarios, políticos, miembros del crimen organizado, jeques y personajes del jetset internacional.

La costa de Jalisco es un ejemplo paradigmático de lo que ocurre en todo el país. Ahora más de 80 por ciento de las playas ubicadas en los cinco municipios costeros, están privatizadas de facto bajo las diversas modalidades de concesiones, desincorporaciones, o permisos a extranjeros para usufructo de terrenos y viviendas.

Desde años atrás, ocurre el despojo de territorios, playas y recursos en la costa para beneficio de empresas trasnacionales y para la construcción de negocios dedicados al turismo de muy alto nivel.

En 2015 avanzó la construcción del que se presenta como el hotel mas lujoso (y probablemente más caro) de México. Se trata del hotel Cheval Blanc en Careyes, municipio de La Huerta, a cargo del conglomerado multinacional francés Louis Vuitton Moët Hennessy (LVMH). La empresa anunció que en una primera etapa invertiría 230 millones de dólares. Dicho hotel, que abrirá en 2017, contará con 52 habitaciones, donde la noche de hospedaje costaría unos 4,000 dólares, aproximadamente 80 mil pesos. El hotel del conglomerado Louis Vuitton Moët Hennessy es el primero de la compañía en América y sería el hotel más lujoso de México, con una clasificación de 7 estrellas. Junto a ese hotel se desarrollan los hoteles Four Seasons (otro) y One and Only. Los tres negocios comparten un campo de golf de 18 hoyos y una marina para yates.  En conjunto, estos tres hoteles conformarán uno de los complejos turísticos más excluyentes no sólo de Jalisco, sino del país y del continente, lo que confirma la política de despojo impulsada por las autoridades estatales y federales. A fin de complacer a los turistas ricos que se esperan en ese complejo excluyente y que sólo viajan en aviones privados, el gobierno de Jalisco aceptó regalar 90 millones de pesos para construir una aeropista en la zona, informó el secretario de Turismo de Jalisco, Enrique Ramos Flores.

El gobierno de Aristóteles Sandoval utilizó el despojo en la playa de Tenacatica en agosto de 2010, cuando el gobierno del panista Emilio González Márquez actuó a favor del empresario José María Andrés Villalobos, anunciando la apertura de la playa tres años después. No obstante este gesto a favor de las poblaciones costeras, en realidad el actual gobierno sigue impulsando políticas de despojo y privatización de las playas y los bienes naturales comunes que han servido de sustento y reproducción de la vida de cientos de miles de pobladores.

Y todo para ofrecerlos a emplazamientos para las élites o para los negocios turísticos masivos, pero que en ambos casos privatizan las playas y someten a las poblaciones locales a leyes de mercado que los obliga a ganarse la vida con sueldos miserables y esclavizados para ofrecer servicios a turistas que disfrutarán los paisajes que antes eran suyos. Esto no es desarrollo: es despojo y explotación. Las playas mexicanas no deben estar privatizadas.

 

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