Lula Da Silva, escándalo y corrupción

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El ex presidente de Brasil es acusado de corrupción. En la foto: Marisa Letícia, esposa de Luiz Inacio Lula da Silva.

El ex presidente de Brasil es acusado de corrupción. En la foto: Marisa Letícia, esposa de Luiz Inacio Lula da Silva.

ESTÁ ACUSADO DE RECIBIR DINERO ILEGAL DE PETROBRAS A TRAVÉS DE  CONSTRUCCIONES EN DOS DE SUS PROPIEDADES

Desde que la policía federal brasileña empezó con las operaciones destinadas a investigar crímenes de corrupción vinculados a la petrolera estatal Petrobras, en marzo de 2014, por el asunto en que se desviaron más de 2,000 millones de dólares – investigaciones que giraron en torno a una sola operación, llamada de “Lava-Jato”- había quedado claro que el ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva era uno de los objetivos, incluso si, en aquel momento, no tenía acusaciones que lo pudieran indiciar. Con el tiempo en los cabezas de ocho columnas de medios de comunicación y las elites industriales empezó a sonar el nombre de Da Silva cada vez que se hablaba de estos crímenes.

Este viernes, casi dos años después de iniciadas las pesquisas, en la vigésimo cuarta etapa de la operación, agentes brasileños se presentaron en el apartamento de Da Silva, localizado en una ciudad cerca de Sao Paulo, para llevarlo a declarar de manera obligatoria ante un delegado de la policía en el aeropuerto de Congonhas.

Según el Ministerio Público Federal de Brasil, Lula está acusado de recibir dinero del esquema ilegal de Petrobras a través de modificaciones y construcciones  en dos de sus propiedades: un apartamento en la ciudad costera de Guaruja y una finca en la ciudad de Atibaia, los dos en el Estado de Sao Paulo.

Según la acusación, Lula habría recibido dinero de las empresas de construcción OAS y Odebrecht indirectamente, a través del pago de las remodelaciones de sus propiedades. En el caso de la vivienda, el dinero que se habría desviado asciende a unos $ 250 mil dólares. El sitio, a su vez, era el lugar en donde vivió Lula después de dejar la presidencia, en 2010.

Es la segunda vez en la historia reciente de Brasil – que comenzó desde el fin del régimen militar en 1985 – que un ex presidente está en el centro de una investigación de esta magnitud. Antes de él, sólo Fernando Collor de Mello, mandatario de este país entre 1990 y 1992, había pasado por el mismo proceso. Collor, sin embargo, dejó el cargo antes del término de su Gobierno por cargos de corrupción.

Lula, que gobernó Brasil entre 2003 y 2010, tiene un instituto con sede en Sao Paulo, el Instituto Lula. A través de este, como intermediario, el ex presidente continuó articulando las conexiones políticas durante el gobierno de Dilma Rousseff, elegida en 2010, ejerciendo un papel decisivo en el mandato del gobierno actual.

Pero no es la primera vez que el exmandatario debe declarar ante la justicia, en enero de este año se presentó ante las autoridades voluntariamente para contarle a la policía en Sao Paulo sobre sus relaciones con contratistas.

Un hecho que es usado por la defensa de Da Silva para considerar la acción de este viernes arbitraria.

La operación de la Policía Federal se produce así un día después de que la prensa brasileña revelara el testimonio del senador Delcídio Amaral, del PT, el mismo partido político de Lula y Dilma.

En el testimonio de Amaral este señala que Lula se benefició del esquema de corrupción en Petrobras y que la actual presidente, Dilma Rousseff, también trató de obstruir la acción de los jueces de instrucción cambiando sus posiciones. Este jueves Rousseff se mostró “indignada” frente a las acusaciones.

La acción de la policía contra Lula no significa su prisión, pero sí un “mandato coercitivo” a declarar ante la policía y un hecho que impactó profundamente en la prensa internacional y el mercado financiero. De hecho, el diario estadounidense The New York Times publicó una historia que muestra el momento complicado en el que está Brasil, sumido en una crisis de corrupción. El País, de España, por su parte, señaló que este es el “golpe más duro” contra el ex presidente. En Francia, Le Monde, dijo que la corrupción en Petrobras restó millones de dólares de la empresa.

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Dilma Rousseff, presidenta actual de Brasil.

Políticamente la tormenta no ha sido menor, los líderes nacionales de la oposición celebraron el hecho: el candidato derrotado por Dilma en la última elección, el senador Aécio Neves, del partido de derecha PSDB, publicó una nota en sus redes sociales diciendo que el de hoy “es un día que marcará la historia” del país y que los delitos de corrupción del PT están saliendo a la luz. Lula y la actual mandataria brasileña no han hecho ningún comentario al respecto más allá de indicar que el allanamiento de su domicilio es “un show mediático” y “un espectáculo de pirotecnia”.

En tanto se comienza a ver una división entre los ciudadanos. Mientras el expresidente hablaba con los delegados de la policía en el aeropuerto de Congonhas, personas de movimientos, contrarios y favorables a Lula, se peleaban en las calles cerca de la oficina policial en la que este estaba.

Por otra parte, desde febrero, los movimientos de oposición coordinan un gran paro para el 13 de marzo en las principales capitales brasileñas. No es exageración decir que Brasil está hoy en una gran crisis política.

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que fue trasladado este viernes a la policía para prestar declaraciones por el fraude a Petrobras, aseguró desafiante que no teme a la justicia y que se sintió como un prisionero.

“Si querían escucharme solo tenían que llamarme que yo iba, porque no debo y no temo” a la justicia, sostuvo.

El poderoso exmandatario de izquierda, calificó el allanamiento de su domicilio por parte de la policía y su traslado coercitivo a declarar bajo sospecha que se benefició de la mega fraude a Petrobras como “un show mediático” y “un espectáculo de pirotecnia”. Los fiscales “encendieron en mí la llama. ¡La lucha continúa!”, sostuvo Lula. El expresidente denunció asimismo en una conferencia de prensa el intento de “criminalizar al Partido de los Trabajadores”. Hoy en Brasil, “ser amigo de Lula es algo criminal”, se quejó.

En el centro de Sao Paulo, decenas de partidarios del expresidente agitaban banderas rojas del PT y cárteles de apoyo a Lula. “¡No habrá golpe!”, gritaban algunos.

“Lula, además de líder partidario, era el responsable final de la decisión de quiénes serían los directores de Petrobras y fue uno de los principales beneficiarios de los delitos. De hecho, surgieron evidencias de que los crímenes lo enriquecieron y financiaron campañas electorales y la caja de su fuerza política”, dijo la fiscalía de Paraná en un comunicado.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó su apoyo Lula Da Silva.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, expresó su apoyo Lula Da Silva.

La policía brasileña intervino ayer para calmar a manifestantes en contra y a favor del ex presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, reunidos a la entrada de su casa en Sao Bernardo. Poco después de que la policía rodeó la vivienda del ex presidente y lo llevara a declarar en el marco de la Operación Lava Jato, manifestantes a favor de Lula se congregaron en torno a una pancarta en la que se podía leer: “Lula. El más honrado y honesto de este país”.

En la misma calle, manifestantes en contra del ex mandatario también se reunieron y desplegaron una bandera de Brasil.

Tras los hechos el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se solidarizó con Lula da Silva por lo que considera un “ataque miserable”.

“Lula el Camino ha sido largo y no han podido contigo, de este ataque miserable saldrás más fuerte, Venezuela te Abraza”, escribió Maduro en su cuenta de Twitter. Por su parte, la canciller venezolana, Delcy Rodríguez, declaró que Lula da Silva “cuenta con toda la solidaridad, no solamente del gobierno bolivariano, sino de la revolución bolivariana, del pueblo de Venezuela”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, también expresó su apoyo al ex mandatario brasileño.

El secretario general de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), Ernesto Samper, se solidarizó con el ex mandatario y dijo que es víctima de un “linchamiento mediático”.

La Unasur solicitó a través de su cuenta oficial en Twitter garantías del debido proceso para el ex presidente de Brasil, particularmente en lo referente a la reserva del sumario y la intimidad en la defensa.

Por su parte, el senador Aécio Neves, quien perdió las elecciones de 2014 frente a la mandataria Dilma Rousseff, afirmó ayer que “Brasil merece saber la verdad” sobre el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, “Los graves indicios de irregularidades y crímenes cometidos a la sombra del poder finalmente están viniendo a la luz”, apuntó.

La ONG Transparencia Internacional aplaudió la breve retención del ex presidente Lula da Silva.

La organización aseguró que la investigación de corrupción contra el brasileño muestra que en el proceso legal no hay políticos considerados “intocables”; aquí añadiríamos, quizá solo en México, donde tan solo el asunto del escándalo de la “Casa Blanca de Peña”, habría sido suficiente para su destitución y procesamiento; o aquella declaración que hiciera el hoy Cardenal Emérito de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, al afirmar públicamente haber conocido casos de pederastia que no denunció y por el contrario solapó, convirtiéndose en cómplice, sin que ninguna autoridad haya sido capaz hasta ahora de obligarlo a declarar.

Durante los últimos días salió a la luz pública el nombre de Rosa Isela Guzmán Ortiz, quien supuestamente es la hija mayor de “El Chapo” Guzmán. Según publican medios internacionales la mujer de 39 años, brindó una entrevista al periódico británico “The Guardian”, en donde reveló datos importantes de su padre. Rosa Isela Guzmán Ortiz nació en Jalisco, México, sin embargo, es ciudadana estadounidense, se encarga de varios negocios en California, entre ellos salones de belleza, cafeterías y auto lavados, de acuerdo a los trascendidos. Tiene 4 hijos el padre de uno de ellos es presuntamente Vicente Zambada Niebla, hijo de Ismael “El Mayo” Zambada alías “El Vicentillo” quien fue detenido en el 2009 y extraditado a los Estados Unidos de América. “The Guardian” reveló que comprobó con varios documentos la identidad de la mujer, entre ellos su acta de nacimiento y su identificación oficial. Guzmán Ortiz dice que su padre cruzó la frontera a finales de 2015 para visitar a sus familiares y ver la casa de cinco recámaras y un enorme jardín que compró para ella y sus cuatro hijos.  También aseguró que poco después de que “El Chapo” se reuniera con el actor Sean Penn, él logró esquivar su cacería con la complicidad de funcionarios mexicanos corruptos y evadió los controles fronterizos de Estados Unidos para llegar a California.

Por lo menos 34 personas han sido acusadas de ayudar a “El Chapo”  a escapar, incluyendo al que era el director del Altiplano y a quien fuera cabeza del sistema de prisiones federales de México.

Hacia fines del año pasado, la red desplegada para reatrapar a “El Chapo”  pareció empezarse a cerrar, después de que el capo acordó un encuentro con la estrella hollywoodense Sean Penn, quien estaba bajo vigilancia de agentes de inteligencia. En octubre, el Ejército lanzó una operación masiva en la región montañosa que separa a los estados de Sinaloa y Durango, pero la captura del capo se frustró.

Al mes siguiente, otro intento por capturar al Chapo –durante una planeada reunión familiar en la casa de su madre, de 87 años, en el poblado de La Tuna, Sinaloa– también se vino abajo, luego de que una fuente de alto rango de la Secretaría de la Defensa Nacional alertara a la familia, dijo Guzmán Ortiz.

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El Chapo es presentado a medios, ya capturado.

Rosa Isela dijo además que su padre había obtenido impunidad, después de financiar las campañas electorales de políticos corruptos. Guzmán Ortiz reveló que “El Chapo” había pensado en retirarse y quería dejar con las riendas del Cartel de Sinaloa a su hijo Iván Archivaldo Guzmán, el medio hermano de Rosa Isela. Al final no se concretó la sucesión del Cartel, debido a que “El Mayo” Zambada, detuvo el cambio de estafeta, según dijo. Aparentemente en febrero del 2014, Joaquín Guzmán Loera se reuniría con Zambada en Mazatlán, pero fue capturado por fuerza federales. “Mi padre estaba casi retirado, sólo tenía que resolver algunos pendientes con “El Mayo”, a quien no le gustaba la idea del retiro, estamos seguros que él lo traicionó, ya que siempre se reunían en privado y a mi papá se le hizo extraño que escogiera un hotel en Mazatlán” dijo la mujer al diario Guzmán “The Guardian”.

Recordemos que “El Chapo” Guzmán fue recapturado el pasado 8 de enero en Sinaloa y ahora se encuentra recluido en la cárcel de máxima seguridad de El Altiplano, de donde se fugó de forma espectacular en julio pasado a través de un túnel kilométrico cavado debajo de su celda que dejó en ridículo al gobierno de Enrique Peña Nieto, al respecto su hija afirma que la fuga del capo fue un acuerdo, “Todo lo que sé es que mi padre le dijo a su abogado que diera algunos cheques para campañas (políticas) y pidió que a cambio se le respetara”, manifestó la hija del narcotraficante adelantando que la familia está deliberando si hace públicos esos cheques con los nombres de los supuestos políticos que aceptaron su ayuda.

Antes de su captura en febrero de 2014, el capo había estado prófugo 13 años después de haberse fugado de una cárcel de máxima seguridad de Jalisco, supuestamente escondido en un carro de ropa sucia.

“Desesperado” por no poder dormir ante las fuertes medidas de vigilancia en El Altiplano, Guzmán pidió esta semana a su defensa agilizar su extradición a Estados Unidos, algo que había tratado de evitar antes. La defensa de Guzmán ha asegurado que el capo estaría dispuesto a declararse culpable en Estados Unidos a cambio de negociar una pena “relativamente razonable” y de ser llevado a una cárcel de mediana seguridad.

Otra de las confesiones que Rosa Isela Guzmán Ortiz hizo a The Guardian, es que su padre no tuvo nada que ver con el asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. Guzmán Ortiz contó a “The Guardian” que en 1993 estaban estacionados en el aeropuerto de Guadalajara, cuando un grupo de hombres armados del cartel de Tijuana, dispararon al coche de Cardenal buscando el auto de “El Chapo”; “yo estaba en el auto con mi padre cuando empezaron a disparar, en ese momento no tuvimos claro a quien habían matado, hasta después que nos enteramos que fue al Cardenal. Mi padre no tuvo nada que ver con ese asesinato”.

En tanto, las polémicas declaraciones de la hija del narco no han suscitado de momento una respuesta oficial ni del Gobierno de Enrique Peña Nieto ni de Estados Unidos. En contraste, la izquierda mexicana exigió a la Procuraduría General de la República y a la Secretaría de Gobernación que aclaren si se están investigando los presuntos sobornos del capo a políticos mexicanos.

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