POLICÍA ALFARISTA Y POLICÍA DE LIMÓN

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Juan Carlos Partida-03-03La infiltración de las policías sin importar si son municipales, estatales y federales, y en general en los cuerpos de seguridad de todo tipo, es un hecho que se comprueba a diario y que por desgracia es uno de los eslabones más fuertes en la cadena de impunidad con la que se protegen quienes desde el poder público o privado encabezan las redes criminales.
 
Generalmente detrás de cualquier hecho sangriento notable hay malos policías o uniformados. No vayamos lejos a recordar Ayotzinapa, caso emblemático. En Jalisco tenemos ejemplos para dar y repartir: el sur con Villa Purificación a la cabeza, el este con La Barca, los Altos con Lagos de Moreno y, recientemente, Tlaquepaque.
 
Un día después del asesinato de tres policías de Tlaquepaque incluido su supervisor general, Francisco Javier Alejo Rodríguez, el jueves 25 anunciaron su renuncia el comisario de Seguridad Pública del mismo municipio, Martín Maldonado, y el director operativo de la corporación, Gregorio Martínez por “motivos personales”.  
 
“El comisario general y el jefe operativo de la Policía presentarán su renuncia antes del día 30 de este mes (sic) y en las próximas horas estaremos definiendo a los nuevos encargados de despacho y los pasos a seguir en los relevos de los mandos de la policía municipal”, informó la alcaldesa de Tlaquepaque, María Elena Limón.
 
Alejo Rodríguez, tercero en el mando de la policía de Tlaquepaque, fue asesinado el miércoles por la tarde en avenida Revolución a bordo de una patrulla junto a sus dos guardaespaldas, un crimen impune hasta ahora (¿hasta cuándo?), a mansalva y plena luz del día.
 
Menos de 24 horas después se dio el anuncio de la renuncia de los dos principales mandos policiales del municipio de Tlaquepaque.
 
En estos momentos la seguridad en Tlaquepaque la ofrecen policías estatales y soldados, en un patrullaje inédito del Ejército para la zona metropolitana de Guadalajara que hasta ahora había sido cubierto siempre por sus propias policías municipales.
 
El fiscal general Eduardo Almaguer tras conocer la renuncia, dijo que se investiga a ambos mandos debido a que “nadie que esté haciendo bien su trabajo puede irse en una situación como esta”.
Informó que hay varias personas presentadas tras el triple asesinato a quienes se investiga por su presunta relación con esos hechos. Además “estamos investigando también la situación que prevalece en la corporación y en el propio municipio”.
 
Aristóteles el Mando Único, tras los asesinatos y renuncias, dijo que habrá respaldo del Ejecutivo estatal para que el patrullaje continúe, reconociendo que uno de los principales problemas de seguridad pública ha sido, precisamente, la infiltración de delincuentes en las policías municipales.
 
La crisis policial en Tlaquepaque pone en relieve, de nuevo y ante la oferta del gobernador de garantizar la seguridad en ese municipio, la falta de coordinación entre el supuesto mando único estatal contra el prorrogado compromiso de los gobiernos municipales emanados del partido Movimiento Ciudadano -Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco- de crear una policía metropolitana.
 
Enrique Alfaro, alcalde de Guadalajara y jefe político de MC en Jalisco, se comprometió a que desde enero pasado (ya llegó marzo) y ante la falta de resultados del mando único estatal, los ayuntamientos emanados de su partido crearían una policía metropolitana, lo cual ha sido al  menos postergado sin detalle alguno de por qué la demora, como si se tratara de un problemita tipo lámpara de alumbrado público fundida.
 
Desde el año pasado se implementaron supuestas mesas de negociación entre alfaristas y gobierno estatal para lograr una coordinación efectiva y para aterrizar la propuesta, pero simplemente el proyecto se ha quedado en eso, en un anuncio rimbombante que como todos los que se han hecho en materia de seguridad pública, han mostrado que los políticos sean del color que sean nomás no pueden brindar a la ciudadanía lo que es su primera responsabilidad y la primera demanda de todos.
Muestra también, con sangre y traqueteo de armas de fuego, que las palabras y promesas son el más pobre de los escudos ante una realidad lacerante que, paradójicamente, es la que lleva a los cargos públicos a nuevos gobernantes con la utópica esperanza de que estos sí podrán abatir el problema.
 
Vemos a los gobiernos emanados de MC que gobiernan la zona metropolitana (como antes los del PRI y antes los del PAN, ninguno escapa) más ocupados en supuestamente “gobernar y no administrar”, pero hasta ahora Tlaquepaque muestra de la peor manera que no hay gobierno y Guadalajara, con el caso de Alfaro-Luna ofreciendo chamba en el ayuntamiento al líder de la asociación Mercado Corona por siempre, Luciano González, que tampoco hay administración.
 
PARTIDIARIO
Cochi pero no trompudo: El que anda desatado como fiera en las redes es a(Zul) de la Cueva, un sujeto que solito se dio de frente contra la pared al pasar de su -ahora es muy claro- fachada de activista a la de funcionario público y luego ser corrido con todo y hermana por la puerta trasera y tratar de regresar a su anterior vida como paloma que no se manchó al cruzar el pantano (más de 200 mil pesos le pagó Zapopan por menos de tres meses de godinato). Tal vez con la esperanza de ser reconsiderado dentro de la nomina alfarista, tal vez ya pagado secretamente según se nota por sus acciones, este señor tiene la miseria mental de ostentarse hoy como ejemplo periodístico, de activismo y hasta de raza criolla, lo cual además de hilarante confirma la buena decisión de Pablo Lemus de despedirlo. ¿Un ex funcionario como ejemplo periodístico, un ex funcionario echado por su cuestionable comportamiento púbico como ejemplo de activismo? Par favaaaar. En El Walamo, un rancho sinaloense donde dan clases de filosofía mestiza, hay una frase universal que le vendría bien a su docta soberbia de troll de quinto patio: Hay que ser cochi, pero no trompudo…
Y ya con esta: Por cierto ni en eso los alfaristas se diferencian de anteriores gobiernos que también recurrieron al uso de trolls para tratar de desprestigiar a los “enemigos” del régimen en turno, lo cual es una verdadera lástima. Lo único bueno es que esos mismos trolls, en cada vociferación, le jalan el nudo a la cuerda de la que se colgaron del pescuezo por unos cuantos pesos…
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