El inútil informe

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Sonia Serano-04Cada año, previo a un informe estatal, se presentan estrategias del gobierno en turno para la presentación de sus resultados de una manera que tendría que ser más clara e interesante y, de la oposición, para exigir una real rendición de cuentas. Pero ninguna de las dos metas se logra.

Los intentos han pasado desde la desaparición del viejo formato que se conocía como “besa manos”, el cual servía para que los representantes de la sociedad pudieran acercarse a saludar al gobernador, las variaciones cada año en la comparecencia de los secretarios ante el Congreso del Estado y, recientemente, con las glosas ciudadanas.

Pero ninguno de estos cambios ha acabado con la sensación del mar de cifras que no se pueden traducir en el bienestar de los ciudadanos. Y, además, nada de lo que se ha hecho consigue despertar el interés de esos ciudadanos, que tendrían que ser los destinatarios.

El primer ejercicio de la Glosa Ciudadana, en el I Informe de Gobierno, permitió que académicos y representantes de organizaciones ciudadanas evaluaran y cuestionaran las acciones del Ejecutivo. Parecía que se abría la puerta a una nueva manera de interacción entre gobernantes y gobernados. Pero luego no pasó nada con ese trabajo. No vinieron cambios en las políticas públicas ni se tomaron decisiones con base en los señalamientos de quienes acudieron.

En el Congreso, se decidió la comparecencia de los secretarios con sus colaboradores, para atender los cuestionamientos de los diputados. Hubo debates importantes, que se plasmaron en los informes que rindió cada comisión legislativa, pero que luego también se quedaron en documentos que nadie consulta y nadie toma en cuenta.

Para el segundo año se repitió el ejercicio, básicamente en los mismos términos, pero con menor interés.

Ya en el III Informe, se introdujeron algunos cambios. En la Glosa Ciudadana, se invitó a especialistas internacionales.

El resultado fue que se dispersaron más los temas y se dieron facilidades para que los secretarios eludieran las críticas severas de algunos académicos locales.

Además, la ausencia del gobernador por razones de salud le quitó el sentido.

En el Congreso del Estado, los diputados decidieron acortar los tiempos y en lugar de las dos semanas de comparecencias que se venían dando en los últimos años, apretujaron a los secretarios en dos días, en los que se abordaron muchos temas pero no se profundizó en ninguno.

Lo anterior, sin contar el desinterés de un buen número de legisladores.

En un intento por dar utilidad al informe, se propuso una glosa ciudadana más en el Congreso del Estado, a la que se invitó a los especialistas, académicos, investigadores y activistas más reconocidos del estado. Pero la desorganización y el desinterés de los diputados terminó por convertirlo en un encuentro más, que dejará poca utilidad. Hubo participantes que hasta que llegaron al Congreso se enteraron que debían hablar de determinado tema y que nunca fueron informados que el ejercicio implicaba revisar el Informe.

En resumen, no importan los cambios. Al final, parece que da lo mismo cómo o cuántas reuniones haya. La presentación y revisión del informe, no parecen servir de mucho ni despierta el interés de los gobernados.

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