2018, la ruta de Enrique Alfaro rumbo a la Gubernatura

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Alfaro nunca ha ocultado su ímpetu por ganar la Gubernatura de Jalisco. En la foto,  celebra el triunfo en las elecciones a Guadalajara.

Alfaro nunca ha ocultado su ímpetu por ganar la Gubernatura de Jalisco. En la foto, celebra el triunfo en las elecciones a Guadalajara.

EL PRÓXIMO ALCALDE DE GUADALAJARA INICIÓ UNA NUEVA CARRERA EL 8 DE JUNIO

Ya está en la antesala. Enrique Alfaro, próximo Alcalde de Guadalajara, nunca ha ocultado su ímpetu por ganar la Gubernatura de Jalisco. La Perla Tapatía es el trampolín y Enrique Ibarra Pedroza será el sustituto designado. Innecesario hablar de reelección. ¿Cómo se vislumbra ésta ruta?

Si bien Alfaro y el Partido Movimiento Ciudadano ganaron mucho más de lo que esperaban en la pasada elección, y el camino sea despejado rumbo al 2018, todavía faltan obstáculos por sortear. De entrada, el Partido Revolucionario Institucional tiene la Gubernatura en la persona de Jorge Aristóteles Sandoval, y desde ahí se empezará a promover el crecimiento de aquellos con los que se pueda pelear el 2018.

En la política no hay muertos eternos, y el pasado proceso electoral lo dejó muy claro.

Unos con mucha y otros con poca posibilidades, pero hay varios nombres a considerar en los escenarios que están por venir rumbo a la Gubernatura: el senador Arturo Zamora Jiménez, que si bien no es del total agrado del Gobernador, hoy queda en una insuperable posición; el Secretario de Educación, Francisco Ayón, quien ahorita debe estar festejando la debacle priista; el Alcalde electo de Tonalá, Sergio Chávez, el único sobreviviente del domingo; el Secretario del Trabajo, Eduardo Almaguer, quien ya trabaja en eso; y el Secretario General de Gobierno, Roberto López Lara, entre otros.

Del PAN no se puede descartar al hoy senador José María Martínez, pero tampoco deben descartarse a los Alcaldes electos de Zapopan y Tlajomulco, Pablo Lemus y Alberto Uribe. Pero sobre todo, hay que empezar a considerar a los candidatos independientes que se van a registrar en la próxima elección y que podrían dar la sorpresa, como Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, en Nuevo León.

Alfaro es desde ya el aspirante a vencer rumbo al 2018. Ahora debe cuidar sus resultados como alcalde.

Alfaro es un político experimentado que va a acortar problemas y llegará con fuerza a la pre candidatura al Gobierno del Estado. Pero vamos más despacio…

Alfaro y la campaña

Alfaro empezó una nueva campaña al día siguiente de la elección de 2012, cuando perdió la Gubernatura frente a Aristóteles Sandoval. Antes de dedicarse a impugnar o hacer berrinche, pensó en la siguiente elección. Fue un acierto. Generó una ola muy importante, que hoy brinca los límites metropolitanos. En el interior del estado MC creció en su número de municipios: fue beneficiado por el enojo y la inconformidad con el gobierno federal, se benefició del hartazgo generalizado hacia el PRI.

En el camino, Alfaro recibió golpes que lejos de disminuir su fuerza lo catapultaron. Podría pensarse incluso que el golpeteo era para que ganara. El enfrentamiento fue tajante: el discurso de los priistas en cada evento era denostar a Alfaro y a MC. Al final la estrategia del PRI fue contraproducente. Sumado a que los priistas no salieron a votar por su candidato, Ricardo Villanueva.

Alfaro y MC

El Partido Movimiento Ciudadano tuvo en la pasada elección gobernantes electos que no son miembros activos. Ni Enrique Alfaro ni Alberto Uribe ni Pablo Lemus, Alcaldes electo de Guadalajara, Zapopan y Tlajomulco, son militantes de MC. En el esquema actual, se ve que es una estrategia que les ha redituado, pues siguen apareciendo como candidatos o gobernantes ciudadanos.

Lemus, el ganador en Zapopan.

Lemus, el ganador en Zapopan.

Pero Pablo Lemus y Alberto Uribe también serán protagonistas en lo que está por venir. En estricto sentido, los mejores gobernantes siempre son los que reciben el voto ciudadano. Y en la política, mientras se respira, se aspira. Es una obligación de Lemus y Uribe hacer su mejor esfuerzo en la administración y si las condiciones se presentan, deben competir por la Gubernatura en el 2018.  

Por eso dependerá de la capacidad de liderazgo y de gestión administrativa de Enrique Alfaro para mantener a raya a Lemus y a Uribe, para que no le hagan sombra, pero trabajando en una constante interacción que los consolide con la Gubernatura en el 2018.

Zapopan no se antoja tan fácil. El empresariado que apoyó a Pablo Lemus va a pretender exigir una capacidad de maniobra para lograr sus intereses. Si Lemus logra conciliarlos no habrá problema, pero si lo aprietan demasiado o lo quiere gobernar más de la cuenta, podría enfrentarse a los grupos que lo llevaron a la candidatura. “Está chaparro pero les puso una friega”, dijo Alfaro de Lemus. Ergo, Lemus también está en la ruta al 2018 al encabezar el municipio con mayor desarrollo de Jalisco.

En Tlajomulco tampoco todo es miel sobre hojuelas para Alfaro. Alberto Uribe tuvo que enfrentar una serie de problemas, indecisiones y obstáculos para ser el candidato a la Alcaldía por Movimiento Ciudadano. Hubo en su momento la intención de llevar en la candidatura a Salvador Zamora, diputado electo. Fue la presión fuerte del grupo al que pertenece Uribe dentro del alfarismo –Ismael del Toro, Enrique Ibarra y él- lo que logró apretar las tuercas y exigir que se cumplieran los compromisos. Uribe, un político inteligente y experimentado, difícilmente estará siempre bajo la sombra de Enrique Alfaro.

Zamora es una carta natural para el 2018.

Alfaro y el PRI

El priista que gana a nivel nacional es Arturo Zamora, secretario de elecciones del CEN del PRI. Pese a los problemas de la pasada elección federal, el PRI se mantiene en el estándar de los diputados que buscó obtener. Se operan bien, logran sacar adelante Estados que tenía perdidos. Zamora se fortalece también con Abel Salgado, quien fue delegado en Sonora. Logra acabar de refundir a su ex pupilo, el senador Jesús Casillas, quien pierde Michoacán: ahora Zamora es una carta natural para el 2018. Sería un gran choque de trenes Zamora como candidato del PRI contra Alfaro y algún otro candidato ciudadano que podría surgir.

De los otros priistas, Roberto López cumplió con el papel que le encomendaron, no hay conflictos sociales ni políticos. No es de los priistas más inteligentes que hay, pero es el Secretario General de Gobierno, por lo que podría ser una buena carta si se busca una gente con ese perfil; sin embargo, estarían en mejor tesitura Eduardo Almaguer, ex presidente del PRI estatal y municipal, con una experiencia interesante, un hombre echado para delante a quien sí ven con cariño los priistas; y no habría qué descartar al más cercano colaborador del Gobernador, es Paco Ayón, quien ganó en la pasada elección porque jugó a perder.

Alfaro y Aristóteles

Alfaro busca ser Gobernador. El Gobernador actual va a tratar de impulsar a cuadros de su partido, que deberán elegirse primero internamente. Esto hará una gran diferencia, porque mientras ellos tienen que definirse entre varios y esperar a que el Gobernador decida –y el estilo de Aristóteles no es de decisión rápida-, Alfaro desde el momento en que gana Guadalajara se convierte en candidato natural: cada palabra que diga, cada decisión que tome es un paso más hacia el Gobierno del Estado. El único obstáculo sería que le cegara más la ambición por el poder estatal que el servicio adecuado a la ciudad.

Hay voces que dicen incluso que Alfaro puede ser no solamente un candidato a Gobernador, sino que siendo la figura político-electoral más fuerte de su partido, podrían considerarlo para buscar la candidatura a la Presidencia de la República.

Alfaro y Padilla

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Padilla, líder de la UdeG, perdió todo en las elecciones.

El licenciado, Raúl Padilla López, líder de la UdeG, pierde todo. No sólo desciende su equipo de fútbol, desciende su equipo político: pierde su hermano la diputación local por 15 puntos; pierde su otro delfín priista, Leobardo Alcalá, también por mucho. Pierde otra de sus candidatas, Abril Alcalá Padilla, la diputación federal. Pierde su candidato, Ricardo Villanueva. Aunque no era tanto de él, tenía esa responsabilidad en Guadalajara. La red universitaria política no funcionó, y lo peor es que el PRD queda desfigurado. Vaya: no serán ni regidores sus candidatos a las Alcaldías de Guadalajara y Zapopan, Celia Fausto y Enrique Velázquez. El PRD y su dirigente estatal, Raúl Vargas López, se fueron con todo contra Alfaro en la pasada elección. El PRD es de Raúl Padilla. Después de los resultados de la pasada elección, no se ve qué riesgo pueda significar el Licenciado para Alfaro.

Alfaro y la Presidencia

Enrique Alfaro tiene buena relación con la política del centro del País. Tiene contactos con la Presidencia de la República, tiene contactos con la Secretaría de Gobernación, va a buscar mantenerlos y que lo sigan apoyando; y tendrá en su dirigencia nacional, que encabeza Dante Delgado, un baluarte para negociar asuntos del concierto nacional, asuntos legislativos y ejecutivos, vía los diputados federales que tendrá MC.

Pero como la política nace y muere todos los días, no se pueden adelantar vísperas en ningún sentido. ¿Será un Presidente Municipal que avance tranquilamente a la Gubernatura? Todo depende de él…

Tender puentes

Enrique Alfaro debe ser sobrio en la celebración y no abonar a una mayor brecha entre él y el Gobierno actual. Aristóteles va a seguir gobernando tres años, y tiene la llave para muchas cosas que el municipio requiere para su desarrollo. Después de eso deberá tratar con las interrogantes que tienen algunas personas: ¿con quién va a gobernar? ¿Qué proyectos va a emprender? ¿Cómo va a recibir y mejorar la administración que es su trampolín hacia la Gubernatura?

El Alcalde electo debe empezar de inmediato a tender puentes –como ya lo hace-, pensar en hacer una transición tersa, fluida, aterciopelada; sin dejar pasar cosas graves, pero olvidando pecatas minutas que pudieran enturbiar esa relación. Debe buscar de antemano gobernar con un equipo que no sean sólo de panistas o ex panistas ni tampoco sólo de su grupo cerrado, pues se verá superado por las necesidades de la ciudad. Guadalajara no es Tlajomulco.

Alfaro no puede cometer el error de Leopoldo Domínguez en Tepic, quien siente que gobierna la “República de Tepic”. O desgastarse en mostrar su músculo con el triunfo de su movimiento en la zona metropolitana.

Alfaro tendrá que resolver hasta dónde van a tener injerencia los empresarios que lo apoyaron, hasta dónde va a permitir que haya una cohabitación normal, necesaria con el Gobierno del Estado. Debe procurar un contacto directo con el Gobernador, de entrada, y pactar cosas básicas para la cohabitación y el co-gobierno.

Los problemas principales de la zona metropolitana son los mismos: es movilidad, es seguridad, desarrollo sustentable, agua potable y orden. Alfaro necesita pararse bien y no dejar que sus ad láteres lo tengan levantado del piso.

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