2018: Zamora contra el equipo del gobernador

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Ya iniciaron los forcejeos internos rumbo al 2018: Aristóteles Sandoval, Arturo Zamora, Netzahualcóyotl Ornelas y Héctor Pizano.

Ya iniciaron los forcejeos internos rumbo al 2018: Aristóteles Sandoval, Arturo Zamora, Netzahualcóyotl Ornelas y Héctor Pizano.

MIEMBROS CERCANOS AL GRUPO DEL GOBERNADOR PROMUEVEN A NETZAHUALCÓYOTL ORNELAS PARA EL PRI; OTRO GRUPO A HÉCTOR PIZANO

En los días previos a la sesión de Consejo Político, comenzaron las especulaciones de que finalmente Hugo Contreras Zepeda presentaría su petición de licencia para separarse de la presidencia del Partido Revolucionario Institucional (PRI), aprovechando que rendiría su informe de actividades.

“Quienes conocen al gobernador, saben que no permitiría un cambio de este tipo a unos días de su III Informe de Gobierno”, aseguró enfático un secretario de Gabinete. Tenía razón. En la sesión, Contreras sólo cedió en admitir los errores que los llevaron a la derrota el año pasado, pero no mencionó la posibilidad de irse antes que termine su nombramiento.

Y aunque en la sesión del Consejo, en estricto sentido, no hubo cambios, tras bambalinas hubo mucho movimiento, por la reaparición en escena del senador Arturo Zamora Jiménez; los acercamientos de integrantes del gobierno estatal con distintos consejeros para asegurar que el “candidato” del gobernador a presidir el partido es Netzahualcóyotl Ornelas y, como consecuencia, el alboroto entre los priistas “tradicionales”.

Días antes de la sesión del Consejo, se empezó a analizar la posibilidad del cambio. Pero las opiniones eran diferentes hasta en el procedimiento. Hay quienes aseguraban que se podía nombrar un interino, que durara en el cargo hasta el mes de marzo, cuando termina el periodo de Hugo Contreras.

Otros, que bastaba la licencia y que se aplicara el Estatuto sobre la prelación. Es decir, que la presidencia fuera ocupada por la secretaria general, la regidora de Guadalajara, Ángeles Arredondo. Si ella no aceptaba sentarse unas semanas en la silla de la presidencia, seguirían, en ese orden, el secretario de Organización, José Luis Mata, y el secretario de Elecciones, Héctor Pizano Ramos.

La tercera propuesta señalaba que se podía nombrar ya a un presidente por un periodo de cuatro años, pero hubo demasiado movimiento a favor de Ornelas, por lo que los priistas tradicionales mejor dejaron el tema para otro momento.

Luego, vino la reaparición de Zamora, apenas unos días después de publicarse en los trascendidos de algunos medios locales que sí aceptaría ser el candidato a gobernador del PRI en el 2018.

Zamora Jiménez dijo a la dirigencia estatal que no podía asistir a la sesión de Consejo Político, porque debía estar en Aguascalientes, atendiendo tareas propias de su cargo en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI. Sin embargo llegó. Su arribo modificó incluso la disputada ubicación del presidium y luego hasta el orden del día, porque se les permitió hacer uso del micrófono.

Para algunos integrantes del Gabinete, la actitud de Zamora fue un “chamaqueo” a Contreras, quien finalmente permitió que la atención del Consejo Político se centrara en el senador.

Y es que los colaboradores más cercanos a Arturo Zamora aseguran que está dispuesto a ser nuevamente candidato a gobernador, para hacer frente a la inminente candidatura del actual presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, por el partido Movimiento Ciudadano.

La aparición de Zamora también será determinante en el futuro del PRI Jalisco, en especial porque algunos líderes de sectores no están contentos con el grupo que rodea al gobernador Aristóteles Sandoval, que se ha ido metiendo a las decisiones del partido, desplazándolos.

En el grupo de colaboradores del mandatario, se maneja al actual jefe de Gabinete, Netzahualcóyotl Ornelas, como la carta fuerte para dirigir al PRI.  De hecho, se asegura que el cambio se postergó para que pueda ser nombrado por un periodo de cuatro años, sin cuestionamientos en el procedimiento.

La postulación del hombre que controla el picaporte de la puerta de acceso al gobernador, es analizada por los priistas de diferente manera. Hay quienes aseguran que la estrategia general de la campaña de Ricardo Villanueva Lomelí como candidato a la alcaldía de Guadalajara, fue dirigida por Netzahualcóyotl Ornelas. El jefe de Gabinete, afirman, decidió que debía subirse a un auto y pasear por la ciudad, sin someterlo al contacto directo con los priistas de quienes esperaba una lealtad en automático.

Por ello, consideran que sería un grave error del mandatario. Aunque también entre quienes se han convertido en sus detractores están, principalmente, aquellos a quienes una y otra vez, desde la Secretaría Particular, Ornelas canceló citas con Sandoval Díaz, pretextando agendas saturadas y sin que ellos pudieran corroborar si el gobernador estaba enterado.

También hay quienes aseguran que ese grupo trata de renacer y que una prueba fue la participación de Alberto Lamas, exiliado político en la Ciudad de México, en los viajes que realizó el gobernador a Francia, Japón y China. La fortaleza de este grupo, se señala, es que pueden hablar al oído del mandatario y ofrecerle llevarlo de nuevo a la popularidad y a las posibilidades presidenciales hacia el 2018.

Arturo Zamora podría ser un obstáculo para esa corriente, pues para él sería de mayor utilidad al frente del partido un perfil como Abel Salgado. El senador tiene la ventaja del diálogo directo con la dirigencia nacional priista.

Además, al interior del Gabinete también hay quienes creen hay mejores perfiles para un cambio radical que los devuelva a la competencia, aprovechando que en las encuestas nacionales el PRI todavía tiene una amplia ventaja. Para esta corriente, el candidato ideal sería Héctor Pizano Ramos, secretario del Trabajo.

Y quien no deja de moverse, aunque casi con el apoyo exclusivo que él mismo se da, es el ex magistrado del Tribunal Electoral, Rubén Vázquez.

La disputa seguramente empezará a intensificarse después del Informe del gobernador y será el primer paso para saber quiénes tendrán el control de cara al 2018.

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A Aristóteles le urge que ponga sus piezas en el tablero.

¿Qué debe hacer el Gobernador?

El Gobernador tiene que definir con quién quiere jugar el 2018 (ver páginas centrales). Si no es así, se tomará la desición como en el PRI se toman normalmente: el que determina quién es el candidato a Gobernador viene de quien va a ser el candidato a la Presidencia de la República o del propio Presidente en turno.  Normalmente los estados que tienen la fortuna de ir en elección junto con la del Presidente de la República, tienen su suerte echada por el candidato a presidente, o por el propio presidente, más que por el gobernador del Estado.

A Aristóteles le urge que ponga sus piezas en el tablero, que se posicionen y puedan ser una opción diferente a la que el domingo pasado, Zamora, vino y se autodestapó, por si alguien tenía dudas de que quería jugar. El Gobernador debe tener sus propios aspirantes para posicionarlos y contrastarlos contra el que hoy pareciera que se define como el único: Arturo Zamora.

Tendría que estarse cocinando entre los priistas, y sobre todo el Gobernador, una estrategia para llegar con un presidente de partido fuerte, muy bien consolidado tanto con los grupos locales como a nivel nacional, que vaya a conducir el proceso de 2018. Entendiéndose que, a lo mejor, este mismo podría cambiar, porque si fuera tomada en otra parte la decisión de quién va a ser el candidato a la gubernatura, y no fuera de los alfiles del grupo del Gobernador, la presidencia del partido sería una moneda de cambio, o sería una posición que solicitara el que fuera ungido como candidato por el CEN.

Sigue siendo muy importante el papel que juega el Comité Directivo Estatal. No en la figura que termina el periodo, que parece que es una figura de reconstrucción o de ir sanando heridas, o darle atención a quien hoy se siente desatendido.

Sigue todavía pospuesta la decisión de quién será quien lleve las riendas del PRI rumbo a 2018. Pudiera ser un personaje que tuviera que compartir responsabilidades y acuerdos con quien fuera un candidato externo, si es que no es del propio grupo del Gobernador.

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Zamora clausuró el Consejo Político del PRI Jalisco.

La astucia de zamora

En el consejo político pasado, la sorpresa fue la llegada de Arturo Zamora, quien nadie esperaba en el evento, pues él mismo se había encargado de hacer creer que estaría en Aguascalientes registrando candidatos. Sorpresivamente, después de un trascendido donde hacía patente el supuesto abandono de la dirigencia nacional, aparece en el escenario del consejo político. Su personificador caminó de una silla a otra hasta que lo sentaron a un lado del presidente Hugo Contreras, y la sorpresa fue que le dieran el uso de la voz para que hiciera la clausura, lo que terminó por ser un mensaje político que dejó de lado el informe que presentaba el CDE.

Zamora se dedicó en principio a determinar quién era el CEN, cuál era el sentir del CEN, que él era un representante sólido del CEN con todo el apoyo de la dirigencia, que desde luego, había tenido un éxito importante al haber ganado Colima, subrayando que él había sido parte fundamental, que sabía hacer política; señaló que hoy Jalisco sí tiene presencia y poder en el CEN, señalando su permanencia en el comité nacional y que había llevado una serie de políticos jaliscienses a las diferentes delegaciones, para que quedase claro que él fue quien los posicionó, y luego hace una clara separación entre “ustedes y nosotros”, en relación a lo que una militante, ‘la Güera’, había dicho: se apropió de ese discurso diferenciándose de quienes están en el gobierno y en la dirigencia del partido y, por otro lado, además, habló de lo importante que era la unidad, pero con inclusión: luego entonces, no están incluidos, por eso no hay unidad, por eso están las cosas como están en Jalisco.

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