A las topadas

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El cine mexicano popularizó un género musical y poético conocido como “topadas”:  en varias películas dos protagonistas de la historia, por lo común varones que competían por el amor de una mujer, decidían arreglar sus diferencias a las “topadas”. Habitualmente coincidían en una fiesta, cada uno tomaba una guitarra y empezaba a lanzarle décimas irónicas a su adversario. Luego el otro respondía rasgando su guitarra y con letras ingeniosas.

Algo parecido ocurre ahora en Jalisco con los dos protagonistas de la política profesional: el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz y el presidente de Guadalajara, Enrique Alfaro Díaz. Andan a las “topadas”. En las semanas recientes es más que claro que tanto el gobernador de Jalisco como el presidente de Guadalajara están compitiendo políticamente en tema sociales semejantes. Los más visibles campos de confrontación son: 1) la supuesta defensa del bosque Los Colomos; 2) las iniciativas sobre participación ciudadana; 3) el reconocimiento de la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) sobre matrimonio igualitario en Jalisco; y, 4) los temas de movilidad. La lista, por supuesto, no es exhaustiva, pero sí es representativa el modo cómo se están confrontando Aristóteles Sandoval y Enrique Alfaro.

Sobre el tema de Los Colomos, llama la atención que un bosque que ha sido históricamente descuidado, y donde el avance de los intereses inmobiliarios y comerciales se ha dado con la complascencia de las autoridades, de pronto surge un marcado interés por su defensa. Por un lado, Enrique Alfaro anunció el aumento del costo del tiempo de estacionamiento al ingreso del bosque y recortar sustancialmente el espacio de estacionamiento para autos. Casi al mismo tiempo, el gobernador realizó una visita a los predios invadidos en Los Colomos y pidió a todo su gabinete involucrarse en el tema. Por un lado, se recogieron 22 mil firmas de ciudadanos para presentar un amparo colectivo en contra de la invasión de dicho bosque urbano. Por su parte, el gobernador declaró que no se construirá un metro más en Los Colomos y que no descarta expropiaciones de predios privados.

Otro frente de conflicto fue la presentación de la “reforma para la participación democrática”, presentada por el gobernador Aristóteles Sandoval al Congreso del Estado. En dicha iniciativa se contemplan cambios a figuras que ya existen como en las candidaturas independientes, gobierno abierto, iniciativa popular, plebiscito y referéndum. Y propone seis “mecanismos novedosos”: revocación de mandato, ratificación constitucional, consulta cívica, presupuesto participativo, cabildo abierto y juntas municipales. Según el gobernador, su iniciativa profundiza y pone a Jalisco a la vanguardia en “participación democrática”. Para Alfaro ésta fue “iniciativa oportunista”, pues cuestionó que no se hubiera trabajado en conjunto y que no se tomaran otras iniciativas, como la que presentó el diputado Pedro Kumamoto.

La histórica decisión de la Corte sobre matrimonio igualitario en Jalisco se convirtió en otra arena de conflicto y comeptencia mediática entre Alfaro y Sandoval. El martes 26 de enero, día de la resolución de la Corte, las oficinas de comunicación de ambos gobiernos compitieron por ser los primeros en reaccionar sobre el tema. El viernes 29 se dio otro capítulo de esta comptencia, cuando Enrique Alfaro anunció en su cuenta de Facebook que el gobierno de Guadalajara ya casaría a personas del mismo sexo sin esperar las modificaciones en el Congreso del Estado (lo mismo anunció el alcalde de Zapopan, Pablo Lemus). Horas más tarde, la subsecretaria de Asuntos Jurídicos del Gobierno estatal, Martha Gloria Gómez Hernández, anunció que aunque el proceso de reforma legal no está completo en el Congreso local, los municipios pueden invocar su autonomía para dar paso a los trámites de matrimonio igualitario.

Los temas de movilidad han sido otra arena de competencia entre el gobernador del estado y el alcalde tapatío.

Desde las iniciativas sobre banquetas libres y espacios públicos del gobierno tapatío, hasta las acusaciones por las consecuencias indeseables que acarrea la construcción de la Línea 3 del Tren Ligero.

Se podría decir, desde una perspectiva liberal, que la competencia entre ambos gobiernos en estos y otros asuntos de la agenda pública, podría ser sana, pues incentiva a que ambos se esfuercen por hacer mejor las cosas, presentar mejores ideas e incluso competir por gobernar mejor para ganar la aceptación popular y electoral.

Pero el cobre sale a relucir porque la lógica de la competencia es instrumental, no emerge por convicción. Si así fuera, desde sus respectivas campañas habrían sido enfáticos en estos temas. Se reconoce el matrimonio igualitario porque ahora parece redituable política y electoralmente; se defiende Colomos no porque les preocupe la devastación ambiental que el capital inmobiliario e industrial va dejando a su paso. De modo que las “topadas” se pueden leer como una competencia por el voto y el poder.

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