¿La tercera es la vencida?

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En tres ocasiones se ha logrado capturar a Guzmán Loera, uno de los criminales más notorios a nivel mundial.

PEÑA NIETO ESTÁ ANTE LA OPORTUNIDAD HISTÓRICA DE PROPINAR UN REAL GOLPE A LA CRIMINALIDAD, CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD

Después de haber dejado en ridículo al Gobierno mexicano en julio del año pasado al haberse escapado de la cárcel del Altiplano, en el centro del país, Joaquín “El Chapo” Guzmán se ocultó en el mejor escondite que conoce: su terruño. El  proclamado líder del cártel de Sinaloa eligió, una vez más, su estado natal de Sinaloa para tratar de despistar a las corporaciones de seguridad que lo buscaban, sin embargo no corrió con suerte y el viernes este criminal fue recapturado en Los Mochis. Con más de 60,000 kilómetros cuadrados de sembradíos de marihuana y amapola en México, “El Chapo” encabeza un imperio criminal que significa el sustento de miles de familias.

Unos de sus puntos débiles son la familia y las mujeres. Cuando el Gobierno de Peña Nieto lo capturó por primera vez, el 22 de febrero de 2014, el delincuente fue seguido por elementos de la Armada hasta un condominio de Mazatlán, donde el capo pasaba tiempo con su esposa Emma Coronel Aispuro y sus dos hijas. “El Chapo” había decidido pasar una temporada con su familia antes de volver a desaparecer en la orografía del noroeste mexicano. Ese error le costó la cárcel.

El Chapo fue capturado por primera vez en junio de 1993 en Guatemala durante un operativo encabezado por el general Otto Pérez Molina, expresidente de dicho país, -hoy en la cárcel acusado de corrupción-. La organización delictiva afín a Guzmán tiene presencia en por lo menos 50 países. Ahora bien, la tercera captura de “El Chapo” aumenta el mito del otro gran líder del cártel, Ismael “El Mayo” Zambada, que a sus 67 años lleva toda una vida a salto de mata sin que el Gobierno le haya puesto las manos encima en una sola ocasión.

PERO TAMBIÉN CON LA TERCERA CAPTURA DE JOAQUÍN GUZMÁN LOERA, SE PONE EN DUDA SI EL GOBIERNO MEXICANO DECIDIRÁ EXTRADITARLO A ESTADOS UNIDOS O INTENTARÁ RETENERLO EN LAS PRISIONES NACIONALES

El equipo legal del capo ha anunciado su intención de sembrar  nuevamente de amparos el intrincado camino que la Procuraduría General de la República (PGR) debe seguir para entregarlo al vecino país del norte, lo que hace difícil que la extradición se logre, por lo menos en el corto plazo.

Son pocos los narcotraficantes mexicanos que han sido puestos en manos estadounidenses inmediatamente después de su detención. Uno de ellos fue Juan García Abrego, uno de los fundadores del Cártel del Golfo. Fue detenido en 1996 y deportado rápidamente porque tenía la ciudadanía estadounidense. Ahora cumple una pena de once cadenas perpetuas en una prisión de máxima seguridad en Colorado. Francisco Javier Arellano Félix, del cártel de Tijuana, también fue enviado al norte después de haber sido detenido en 2006.

Hay quienes consideran que El Chapo no puede ser extraditado de manera inmediata, pues cuando Guzmán se fugó a través de un túnel de la penal del Altiplano, los procesos penales que tenía abiertos en México en su contra se suspendieron. Su recaptura los ha reanudado, incluyendo dos peticiones de extradición hechas por Estados Unidos en junio y agosto de 2015. Pero también hay opiniones desde el ámbito meramente político y partidista quizá, que replican que el Gobierno de Enrique Peña Nieto no desea mostrar debilidad y por ello sería un error extraditarlo ahora. Mostraría que México es muy vulnerable, que no hay confianza en las instituciones y que la presión que ejerce Estados Unidos tiene efectos inmediatos. La coincidencia entre los que opinan una cosa y otra, es que por lo menos Guzmán estará seis meses en México antes de ser enviado a Estados Unidos, si es, -dirían los mal pensados,- que no se escapa antes otra vez.

Desde hace al menos tres años, Joaquín Guzmán Loera buscó que el mundo conociera su historia por propia boca. El año pasado dio una entrevista que se acaba de publicar en la revista Rolling Stone y hace pocos días cayó prisionero por la imprudencia de producir una película, su último intento para hacerse publicidad. Tras su fuga de una cárcel de máxima seguridad por un túnel conectado a su ducha, “El Chapo”, el mayor y más buscado narcotraficante del mundo, se reunió en secreto en las montañas de Durango con el actor estadounidense Sean Penn y la actriz mexicana de melodramas Kate del Castillo. Megalómano y brutal, pero con un talón de Aquiles, “El Chapo” se quitó la careta ante los actores. “Suministro más heroína, cocaína y marihuana que nadie en el mundo”, llegó a decirles. Este sueño, que se acrecentó con la fuga, actuó de acicate para la reunión. Pero tuvo un revés, pues dio a las fuerzas de seguridad una pista clave para localizarlo y lanzar una operación de captura en su refugio en las montañas de Durango. Fue en octubre mismo. Y aunque El Chapo logró escapar, frustró para siempre el segundo encuentro con Penn y del Castillo. Una reunión en la que el actor tenía planeado realizar la entrevista formal, que quedó reducida a la grabación de un vídeo donde el narcotraficante responde ante la cámara a las preguntas enviadas por el artista de Hollywood.

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Sean Penn y “El Chapo” Guzmán.

Al parecer con su libro y su película, “El Chapo” quería limpiar su desprestigiada imagen en los círculos mundiales y eternizarse en el sector poblacional que lo ve como un ídolo, un Robin Hood. Que el mundo entendiera que aquel criminal brutal era un bandido romántico amado en su tierra. La avidez de Guzmán por contar su vida requería de la complicidad de muchos para llegar la cúspide fílmica. Ahora valdría la pena preguntar que pasará con los personajes que se entrevistaron con el criminal, sería un error asumir que no pesa sobre ellos alguna responsabilidad al saber a ciencia cierta que se reunían con un prófugo de la justicia y que ese simple hecho los habría convertido en sus cómplices. Así como con ellos y cualquier otra persona que tuvo contacto con El Chapo y no lo denunció, deberá abrirse una investigación a conciencia para deslindar responsabilidades.

La segunda recaptura que el Gobierno de Peña Nieto hiciera en relación al criminal Joaquin Archivaldo Guzman Loera, alias ‘El Chapo Guzmán’, ha motivado y seguirá causando variados comentarios, ya que sin dejar de ser una noticia muy importante, se ha reducido en cuanto al impacto positivo que debería haber logrado en razón de la persistente desconfianza e incredibilidad que el régimen a cargo del ex Gobernador del Estado de México se ha ganado por la falta de resultados adecuados en cuanto al desarrollo socioeconómico , la seguridad pública, certidumbre y lucha contra la corrupción e impunidad. Desde el primer comentario gubernamental sobre la recaptura de ‘El Chapo Guzmán’, el hecho en sí ha merecido se susciten demasiada suspicacia y muchas dudas relativas a la acción de las instancias gubernamentales de la federación que encabeza Peña, pero ello tiene además una razón de fondo al ser un problema de raíz la crisis de confianza que las autoridades federales se han ganado a pulso por la falta de resultados en relación a las metas ofrecidas cómo logrables a través de estos primeros tres años de gestión presidencial del sexenio a cargo del mexiquense, logros que no se cumplieron y en los que va implícita la responsabilidad de los colaborares más importantes del Primer Mandatario como lo son en el ámbito del bienestar social y la mejoría de la economía nacional, incidiendo especialmente la carencia de respuesta satisfactoria para el pueblo en relación a diversos escándalos que presumen corrupción e impunidad por parte de funcionarios del más alto nivel incluyendo al propio Presidente y su familia así como al cercano y poderoso colaborador de Peña que sin duda es el Secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso.

Pero hay especialmente sobre él asunto de la nueva captura de ‘El Chapo Guzmán’ varios señalamientos que se suscitan a partir de la estrategia inadecuada de información a la sociedad provocando que las dudas se hayan manifestado elocuentemente por muchos analistas y sobre todo numerosas expresiones de ciudadanos a través de Twitter y Facebook.

A cuentagotas y a base de filtraciones se ha venido decantando la información sobre cómo se suscitaron los hechos inherentes a la reaprehensión del Capo Guzmán Loera, y hasta ahora se sabe que tras muchos meses de seguirle la pistas, ya hace tiempo se le localizó en una zona del famoso triángulo dorado que controla la mafia del narcotráfico en la zona montañosa donde colindan los Estados de Sinaloa y Durango, pero que el Jefe del Cartel de Sinaloa se les escapó, que a partir de los excesos del propio Guzmán y sus familiares más cercanos, al continuar luciendo una actividad social destacada y pretender realizar una película sobre la vida del buscado criminal, se volvió a detectar por huellas fáciles de rastrear y se le localizó nuevamente, esta vez en plena zona habitacional urbana de la ciudad de Los Mochis, Sinaloa, y que al generarse un operativo para capturarle el narcotraficante más buscado volvió a escapar a través de túneles y el sistema de drenaje de la zona y siendo de manera fortuita que tras hurtar mediante asalto violento un vehículo fue denunciado el robo por la víctima del despojo y así fue como un par agentes de la Policía Federal (PF) lo interceptaron y detuvieron  en compañía de su lugarteniente mejor conocido como ‘El Cholo’, habiéndolos conducido para mantenerlos a resguardo en tanto llegasen refuerzos a una habitación de un motel denominado ‘Doux’, que fue donde lo fotografiaron, pero solo apareciendo Guzmán en las imágenes captadas y después difundidas.

Se sabe tras seguir armando el rompecabezas de la información que una vez que se consolidó el convoy de seguridad suficiente fue trasladado, sin saberse aún específicamente el lugar a donde fue llevado, pero se difundieron imágenes en las que se ve a Guzmán sentado en lo que parece ser el asiento trasero de un vehículo ordinario, con la peculiaridad de apreciársele sin estar esposado ni fuertemente custodiado como es el protocolo de seguridad para trasladar a criminales muy peligrosos, además de que su lugarteniente, El Cholo, pareciere estar abatido y puesto solo para la foto.

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Joaquín Guzmán en el motel en que supuestamente se le aprehendió.

Aquí pues los ejemplos de las inconsistencias informativas a cargo del gobierno ya que además de saberse ahora que en realidad Guzmán se les habría vuelto a escapar y su captura se debió a la acción de agentes de la PF actuando en respuesta a la denuncia de la víctima del robo de un automóvil por parte del capo, además que contrastan el estado de suciedad en la camiseta sin mangas que portaba el criminal al ser fotografiado en la habitación del motel y en el vehículo en el que supuestamente se le trasladó con la limpieza existente en torso y brazos , además de haber estado esposado en el motel y después carente de uso de dicho dispositivo de inmovilidad al ser trasladado, pero siendo motivo de más atención el tema de la versión relativa a la presencia del lugarteniente conocido como ‘Cholo’ a quien como se ha dicho, no se le aprecia en las imágenes tomadas en el motel Doux, pero si en las del traslado, aunque luce aparentemente inconsciente y además todo parece indicar que fue abatido en el famoso operativo realizado en la finca donde se encontraba el delincuente Guzmán y de la cual escapó, al avistarse en las imágenes relativas al operativo citado un cuerpo humano con signos de mortandad y lesiones por armas de fuego, cuya morfología es muy similar o idéntica a la que corresponde al pistolero que supuestamente cubría a Guzmán y que fue capturado junto con él por los agentes de la PF.

Pero lo más delicado es cuan deprimente y tan deplorable es la penetración del Crimen organizado al conocerse ahora a partir de lo que publicita la revista ‘Rolling Stone’ en el sentido que Guzmán estaba en pleno contacto con actores que también hacen producción cinematográfica como Kate del Castillo y el norteamericano Sean Penn,  a quienes otorgó entrevistas directas y preparaban un filme sobre la vida de Guzmán, siendo necesario que la PGR realice en forma adecuada y urgente la investigación que recién anuncio en la que se informa deberán declarar Del Castillo y Penn, pero siendo erróneo lo hagan como testigos, calidad en la que dice la PGR serán citados, dado que debería ser como indiciados o presuntos responsables por diversos supuestos delitos cometidos al haber omitido denunciar al narcotraficante, ya que es mentira puedan tener algún tipo de fuero o inmunidad como periodistas, ya que además de no existir privilegio de evitar cumplir la ley para quienes ejercen el periodismo y permiten que criminales prófugos permanezcan al margen de la justicia, en realidad no son periodistas ni Kate del Castillo o Sean Penn.

Y en el pináculo de la causa del resabio social y el regateo a reconocer la sociedad el mérito que el gobierno alardea por esta ‘recaptura’ de ‘El Chapo Guzmán’ está el sentimiento de la población en cuanto a que el capturar a este criminal era una obligación y no es una acción que merezca un premio enorme toda vez que seis meses son muchos para atrapar a un personaje que enfrenta al enorme aparato de inteligencia y de investigación criminal que tiene el gobierno federal, con limitado apoyo tecnológico y escasa cobertura de protección en relación a recursos humanos y armamento, y que tuvo el descaro de pasearse impunemente por diversas zonas rurales y urbanas, al parecer gozando de protección de elementos y mandos de mediano y alto nivel en más fuerzas policíacas y militares que le permitían sus movimientos, debiendo como ejemplo, exigírseles a Penn y Del Castillo reiterar lo que narran, ya que fue la muestra de esa protección al pasar fácilmente retenes de vigilancia e inspección policial y castrense tan solo al reconocer los agentes o soldados al hijo de “El Chapo” quien acompañaba a los actores hacia el lugar donde se entrevistaron con el criminal.

Es de exigir pues al Presidente acción firme y decidida, actuando con aplicación de todo el peso de la ley en contra de todos quienes participan en la enorme red de complicidad criminal colaborando con narcotraficantes como Guzmán.

Además de revolverse los diversos asuntos pendientes en materia de seguridad y Justicia, lo que el pueblo aplaudirá es que exista información clara y amplia, no sólo de los detalles sobre la segunda fuga y la nueva captura del capo Guzmán, sino en relación a todo el entramado de complicidad criminal que existe y han hecho factible las fugas y la operación de las actividades delincuenciales de “El Chapo” y en general para que sigan actuando impunemente los diversos grupos del crimen organizado, sin que la extradición, que parece no será sencilla, sea él único medio para que esto suceda.

Peña Nieto está ante la oportunidad histórica de propinar un real golpe a la criminalidad, corrupción, impunidad y el posible inicio del desmantelamiento de las grandes redes de complicidad que ha tejido la delincuencia organizada en México y entre la que están involucrados altos funcionarios, acaudalados empresarios, banqueros y expertos estrategas financieros o fiscales, dirigentes políticos así como líderes sindicales o religiosos, especialmente altos mandos policiales y castrenses, debiendo ser motivo de celebración cuando todo quede develado y sean castigados todos los culpables sin importar su perfil e importancia política y social.

@salvadorcosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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