La farándula y el comisario

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El buen Sean lo dice a lo largo de la crónica para la Rolling Stone del 9 de enero: la certeza que desde algún lugar sus pasos y los de Kate del Castillo eran seguidos por la inteligencia estadunidense y/o mexicana, como después afirmó que sucedió la procuradora Arely Gómez.
 
En su artículo sobre Joaquín El Chapo Guzmán, que no entrevista (http://www.rollingstone.com/culture/features/el-chapo-speaks-20160109#ixzz3wtvQzeOo), Sean Penn nos muestra que es un cronista reflexivo y hasta ameno.
 
Pero sus dotes periodísticas son escasas al dejar escapar la oportunidad de entrevistar al capo más buscado del mundo en cuanto tuvo oportunidad de hacerlo y a cambio planear una posterior cita -que nunca se pudo efectuar- para tres días de rodaje biográfico.
 
La candidez gringa de Penn al sorprenderse porque no existe gente en el círculo cercano a El Chapo que hable inglés, siendo como es su empresa ilegal una de las más poderosas a nivel mundial, es típica.
 
Qué va a saber el actor activista de cómo viven y son criados los habitantes de comunidades serranas del triángulo dorado, de en quién confían los nacidos en Badiraguato y por qué confían, del orgullo buchón, sinaloense y mexicano de las nuevas generaciones de narcos.
 
Pero lo que sí logró Penn junto con la reina del triángulo dorado, Kate, fue exhibir al sistema corrupto mexicano que les permitió el paso a la sierra en un convoy de camionetas blindadas, aún bajo el supuesto que eso formara parte de la investigación y la presunta cacería binacional, pues la captura tuvo resultados hasta pasados casi tres meses de la reunión realizada en octubre pasado.
 
Otra exhibición pública, ya dimensionada en lo local, fue la que tuvo el comisario de la policía de Guadalajara, Salvador Caro Cabrera, cuando los cientos de personas que se dedican al comercio ilegal de medicinas en el barrio del Santuario, en el centro de Guadalajara, se enteraron por un evidente pitazo que venía una redada policial el 8 de diciembre y evitaron abrir sus farmacias o salir a las calles a ofrecer medicamentos.
 
El ComiCaro montó un operativo desde las 8.00 de la mañana apoyado por policías estatales y federales que sumaron al menos 300 uniformados, acordonando un amplio perímetro en busca de grandes decomisos de mercancía apócrifa o la detención de quienes obtienen más ganancias. Pero solo encontraron calles desiertas y cortinas con candados.
 
“Estamos sorprendidos de que son casi las once de la mañana y no puede conseguir uno ni siquiera una aspirina. Nos parece extraño y anómalo que a esta hora no haya abierto una sola farmacia. Vamos a recoger elementos de aquí al dia lunes para poder solicitar a las instancias competentes se pueda contar con las órdenes de cateo para entrar a la siguiente etapa de depuración de esta zona”, se excusó.
 
Lo peor es que horas antes al iniciar el operativo dijo que este fue planeado con tres meses de antelación, por eso el uso masivo de personal.
Pero ya aterrizado, tal vez para no salir tan mal del entuerto producto de la filtración, a partir de esa hora puso a los policías a esculcar a cuanto peatón o ciclista se apareciera por la zona, casi una razzia.
 
Solo si existen decomisos de mercancía apócrifa en cantidades amplias o detenciones de los que regentean esas tienditas donde se vende medicina restringida, si la presencia policial es permanente para inhibir a los vendedores que acosan al transeúnte o automovilista, se podrá salvar en algo este desfiguro de nuestras autoridades que gustan mucho de la farándula, pero que se muestran muy poco capaces a la hora de rendir resultados.
 
Porque ¿quién de mis amables cinco lectores se va a creer esa farsa de  la captura-fuga-recaptura-refuga y recontracaptura del Chapo? Pura telenovela o soap opera de (des)Peña Nieto y Barack Obama, propaganda barata de un mismo régimen cómplice que alimenta la atención de las audiencias con un montaje a lo reality show.
 
PARTIDIARIO
Colomos.- El mensaje conjunto de Aristóteles el Verde y Al-Faro de que salvarán el bosque los Colomos es gratificante. Pero un tema particular y municipal de los Colomos, el estacionamiento, muestra de nuevo como el alcalde tapatío escoge empezar a atacar algunos problemas por la cola y no por la cabeza. Qué lindo sería llegar al bosque en bicicleta, pero en ello va la vida en esta ciudad, por dios. Primero son las ciclovías, después las medidas desalentadoras para el uso del carro. Ya lo había mostrado con los ambulantes, y me refiero a los humildes y no a las mafias, a quienes sacó sin miramientos decembrinos del centro de la ciudad en su mejor temporada, cuando bien pudo esperar hasta este momento para iniciar el necesario ordenamiento urbano. En tanto, la ratificación de las denuncias por corrupción presentadas por su gobierno ¿ciudadano? contra el anterior priista, sigue sin darse en la Fiscalía del Estado según su titular Eduardo Almaguer, lo que por fin abriría -100 días después de su llegada al cargo- las investigaciones…
 
Y ya con esta.- Por cierto el supuesto interés ambientalista de Aristóteles y  tendría que verse reflejado no sólo en Colomos, sino en el más grave y urgente tema de la cuenca del Ahogado y la contaminación del río Santiago. Es increíble que ese saldo con la salud pública siga ahí a la intemperie dañando el entorno y a decenas de miles de personas sin que se haga algo para terminar con el problema. Lograr sanear esa cuenca en la que Guadalajara es de los principales contaminadores, esa sí tendría que ser la prioridad ecológica…
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1 comment

  1. rodrigo 14 enero, 2016 at 06:46 Reply

    saludos carnal que extraño los focos del cuarto no se reventaron y aventaron como 3 granadas o mas
    an de ser blindados tambien jajajaja

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