Financiamiento a partidos fracasa

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La asignación de presupuesto público para el sostenimiento de los partidos con registro, tanto federal como estatal, vuelve a abrir la vieja discusión sobre el financiamiento del sistema político en México.

Para este 2016, cuando no hay elecciones federales, los partidos políticos nacionales recibirán 4,030 millones de pesos (mdp) mientras que en Jalisco, los partidos registrados recibirán más de 260 mdp para actividades ordinarias y específicas.

Aunque el sostenimiento público de los partidos siempre ha sido controvertido, se puede sostener que cada vez es más impopular. Bastaba escuchar los comentarios negativos en los programas de radio y leer los comentarios de los lectores en las notas de los portales de los diarios cuando se anunciaron los montos de dinero para este año, para darse cuenta de la impopularidad del financiamiento público a los partidos. Si sometiera a votación la decisión de destinar dinero del erario a los partidos, seguramente ganaría la población que está en contra. Pero el subsidio a la política profesional se mantiene porque la decisión no se consulta a la población, sino que se impone por parte de los mismos legisladores que pertenecen a los partidos beneficiados por el dinero público.

Ya se ha dicho muchas veces que el sistema político electoral mexicano es uno de los más caros del mundo. De hecho, el subsidio electoral que el Estado mexicano entrega es superior al monto que reciben todos los sistemas electorales de América juntos, incluidos Estados Unidos y Canadá.  De acuerdo al libro Política, dinero y poder. Un dilema para las democracias de las Américas, elaborado por un equipo bajo mandato de la Organización de Estados Americanos (Fondo de cultura Económica, 2011), en 2006 solamente en México se destinaron 382.5 millones de dólares, mientras que los partidos políticos de Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú, República Dominicana y Uruguay recibieron en conjunto 337 millones de dólares. Después de México, el país que más subsidio electoral entregó es Estados Unidos con 135.7 mdd.

El financiamiento público a los partidos y el caro sostenimiento del sistema electoral del país no sólo es impopular, sino que ha resultado en un fracaso si se toman en cuenta los argumentos para justificar su existencia, expuestos en 1996, en el sexenio del presidente Ernesto Zedillo cuando se discutió y elaboró la reforma electoral que se pensó definitiva para el país. Entonces los presidentes del PRI, PRD y PAN, al igual que Zedillo, defendieron a capa y espada que el sistema político mexicano subsidiara a los partidos, por encima del dinero privado, con el argumento de que así estas organizaciones se blindarían para no recibir dinero oscuro, ilegal o del crimen organizado.

PERO 20 AÑOS DESPUÉS DE AQUELLAS DISCUSIONES, ESTÁ CLARO QUE EL PROPÓSITO QUE DIO VIDA AL ACTUAL ESQUEMA DE FINANCIAMIENTO PÚBLICO A LOS PARTIDOS ES UN FRACASO

A pesar del exorbitante monto de dinero destinado al sistema electoral-partidista, en el país ni hay democracia, ni se ha impedido que el dinero ilegal entra a las arcas de los partidos para enriquecer dirigentes y para pagar las costosas campañas electorales que tenemos en el país.

La gran mayoría de las campañas electorales de este país, sea por la presidencia, una gubernatura o un ayuntamiento pequeño, no respetan los topes oficiales impuestos por las autoridades electorales.  Hay que recordar que según las cuentas entregadas por el PRI, Enrique Peña Nieto no excedió el límite de gasto de campaña en 2012, cercano a los 330 mdp, y sin embargo la comisión legislativa creada para revisar el gasto a través de las tarjetas Monex, estimó que el candidato priista gastó no menos de 6,500 mdp. En Jalisco ocurre lo mismo. Los candidatos de los partidos más grandes, usualmente no respetan la legalidad electoral y gastan en sus campañas más dinero del permitido.

¿De dónde viene ese dinero gastado y que no se registra ante las autoridades electorales? Proviene de los fondos no reportados de los grupos políticos; de aportaciones empresariales que buscan obras y contratos; y del dinero de la economía ilegal, es decir, del crimen organizado.

Edgardo Buscaglia, consultor de la ONU, estimó en 2011 que 72 por ciento de los ayuntamientos del país estaba penetrado por el crimen organizado. Y probablemente la infiltración ocurrió financiando campañas de los candidatos.

De modo que estamos en el peor de los mundos posibles en México: el sistema de subsidio electoral más caro de América y uno de los más caros del mundo, y con evidencias de que, a pesar del alto financiamiento público, de todos modos el crimen organizado o el dinero oscuro sigue comprando voluntades entre los políticos profesionales. El sistema de financiamiento público de la política profesional es un fracaso en México.
@rmartinmar
EtiquetaRuben
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