En el viejo sillón: experiencias de Ivonne Ortega

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Para la ex secretaria general del CEN del PRI dice que su libro, más que una autobiografía, es una novela.

Para la ex secretaria general del CEN del PRI dice que su libro, más que una autobiografía, es una novela.

LA DIPUTADA FEDERAL PRESENTA SU LIBRO AUTOBIOGRÁFICO; SOSTIENE QUE TODAVÍA HAY MACHISMO EN LA POLÍTICA

La actual diputada federal por Yucatán, Ivonne Ortega, presentó su libro autobiográfico En el viejo sillón, en la Feria Internacional del Libro (FIL).

La ex secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), explica para El Respetable que el libro, más que una autobiografía, es una novela, pero que no está escrita exclusivamente para mujeres, sino para aquellos que buscan superar las adversidades.

¿Qué es En el viejo sillón?
Es una autobiografía, pero la verdad es que al final quedó casi como una novela.

El libro habla una gran parte de mi vida personal, de las decisiones que tuve que tomar cuando mis papás me dijeron que tenía que dejar de ir a la escuela; convertirme en empresaria y luego, hay una gran parte que habla de los temas políticos, porque fui presidenta municipal a los 25 años, diputada local a los 27, diputada federal a los 29, senadora a los 33 y la primera mujer gobernadora a los 34 años de edad.

¿En qué se centra la autobiografía?
Mi vida ha sido una condición de adversidad permanente y he ido superando cada una de las adversidades. Por ejemplo, cuando nací pesaba 5 kilos 200 gramos, entonces mi mamá tuvo un proceso de parto de tres días. Por eso digo que desde mi nacimiento ha sido una adversidad superada. A los siete años me voy a vivir con mi abuelo, quien es el que me forma, él no me ve en la política.

Me parece que no es una condición privativa mía de nacer en condiciones adversas, sino es generalidad de los mexicanos y de mucha gente en el mundo.

La idea del libro es demostrar que cuando te esfuerzas, te disciplinas y trabajas, puedes lograr tus objetivos.

¿Cuál consideraría una de las partes más importantes de En el viejo sillón?
Un capítulo importante del libro es lo que mi abuelo me decía, que me formó con dichos y hoy los aplicó en la vida, en la política.

“No es una condición privativa mía de nacer en la adversidad,  es generalidad de  mucha gente en el mundo”

Mi abuelo nunca me vio en la política, ni sabía que me iba a dedicar a la política. Yo tenía 19 años cuando murió. Mi abuelo me decía “lo anotó, lo guardó y lo utilizó cuando me sirva”; hoy en la política aplicó lo mismo.

Por ejemplo, me decía que “tienes que trabajar por lo que tienes, no por lo que quieres, porque si trabajas por lo que quieres, descuidas lo que tienes y no llegas adonde quieres”. En la política ese dicho es lo que más te permite tener bien puesto los pies sobre la tierra, para siempre trabajar por lo que tienes y trabajar. Y si esa condición te da para aspirar a algo más, te la da, pero no puedes descuidar.

Cuando llegué a vivir con mi abuelo, me dice “todos los días comes, entonces todos los días trabajas”. Por eso tengo 16 años que no tomo vacaciones y no me pesa.

¿Es un libro escrito para mujeres?
Yo creo que no nada más para mujeres, sino para las personas que nacen en alguna condición de adversidad; relató cómo empecé mi empresa, yo no vivo de la política.

No sólo habla de la decisión de participar en la política y ahí sí creo que es un poco más hacia las mujeres, porque cuando decido ser candidata a presidenta municipal, en el 98, era casi impensable que una mujer fuera presidenta municipal. Los hombres se cambiaron de partido, me hicieron la vida de cuadritos, pero las mujeres convencidas me apoyaron; votó el 84 por ciento del padrón electoral y fui la primera presidenta. De ahí, mi idea era regresarme a mi negocio y aquí estoy, 16 años después.

¿Considera que todavía hay machismo en la política?
Por supuesto, es un reto. El machismo no es sólo de los hombres, también hay machismo por parte de las mujeres. En la Secretaría General del PRI escuchaba expresiones de mujeres como “no podemos tener una presidenta municipal porque esos cargos son para los hombres” y lo dice una mujer que tiene hijas. Hay que romper esas condiciones.

¿Ha tenido experiencias en las que le hayan discriminado en la política por ser mujer?
Cuando gané gobierno, es una nota nacional porque es el único estado que tiene elecciones después de haber llegado el presidente Calderón. Entonces me entrevistan todas las televisoras y radios nacionales, no voy a ventanear a un periodista, pero me dice “¿quién será el primer damo?” y le digo, “¿qué importa?, ¿eso se lo preguntarías a un hombre?”.

Una mujer que me entrevista me preguntó también “¿quién es tu diseñador favorito?”, respondo igual “¿qué importa?”, eso no lo preguntarían a un hombre ni tiene que ver con los resultados que el estado y la sociedad me dieron la confianza.

Las mujeres tenemos que aprender también a cambiar la conversación, a darnos el lugar. Es parte también de lo que dice el libro de los retos que tengo como mujer.

La parte de relajarme sábados y domingos, cuando estaba en el gobierno, salía de pantalón de mezclilla. El primer día que me puse un pantalón de mezclilla, ¡no, bueno!, me criticaron, “¿cómo iba a ser que la gobernadora tuviera pantalones de mezclilla?”. No pasa nada y si un hombre tuviera esos pantalones, no pasa nada.

Cuando tengo un tema muy complicado en seguridad, pareciera que el hecho de ser mujer fuera sinónimo de debilidad y que la delincuencia pudiera infiltrarse en Yucatán. Me decían los asesores que tenía que sentar a un uniformado a mi lado para que la gente entendiera que yo garantizaría la seguridad. “A ver”, les dije, “la gente va a votar por mí, no por un uniformado”. Y al final, siendo gobernadora, entregó el estado más seguro del país, por supuesto que con apoyo de los uniformados, pero siempre dirigidos por una mujer.

Esos son los retos que todavía hay que cambiar en las mujeres y los hombres; nosotros, los que tenemos la oportunidad de tener un cargo público, tenemos que señalar esas cosas para que ya no pasen.

¿Cuánto tiempo duró escribiéndolo?
Me llevó, más o menos, como un hijo: nueve meses exactamente. Hice el compromiso con Planeta, firmé el contrato y tenía que entregarlo para que se pudiera exhibir en la FIL. Era presentarlo en la Ciudad de México y luego aquí.

¿En qué momento de su vida lo escribió?
Lo escribí cuando estaba trabajando, cuando abrí un restaurante en la Ciudad de México y era secretaria general del PRI y llevaba la campaña; soy mamá de un niño de dos años y medio, estoy estudiando la maestría, ya estoy en la tesis para entregar en diciembre. Y todavía escribía el libro.
Para escribirlo, estuve sacándole horas al tiempo en los aviones, en los traslados, en la camioneta. Está el original llenó de lágrimas, del reencuentro conmigo misma, pero al final fueron nueve meses y diez días en particular, fueron de casi 20 horas diarias.

¿QUIÉN ES?
Ivonne Ortega es militante del PRI; ha sido gobernadora de Yucatán, presidenta municipal diputada local, federal y senadora por Yucatán. Ha sido también secretaria general del PRI. Actualmente se desempeña como diputada federal por Yucatán.

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