MC: dolores de cabeza antes de las posadas

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Ismael del Toro, coordinador de los diputados locales de MC; Maria Elena Limón, alcaldesa de Tlaquepaque y Fabiola Loya, regidora por Zapopan.

Ismael del Toro, coordinador de los diputados locales de MC; Maria Elena Limón, alcaldesa de Tlaquepaque y Fabiola Loya, regidora por Zapopan.

EN GUADALAJARA MALTRATAN A EMPLEADOS QUE NO PUEDEN FINIQUITAR; EN ZAPOPAN LA REGIDORA FABIOLA LOYA GENERA ANIMADVERSIÓN DE COMPAÑEROS

En días pasados, el presidente municipal de Guadalajara, Enrique Alfaro Ramírez, convocó a una reunión a los representantes de medios de comunicación que cubren sus actividades. El encuentro tenía como objetivo aclararles que él no había pedido que un reportero de un diario local fuera enviado a otra fuente, luego de publicar una nota que había provocado su enojo.

Y tal vez su señalamiento fuera verdadero. Pero su queja encontró eco en un medio ávido por llegar a acuerdos económicos con la nueva Administración municipal, que puso en bandeja de plata la cabeza de su reportero, quien, cabe aclarar, había dicho la verdad.

Pero no era la primera queja. En lo que va de las administraciones municipales han sido una constante las llamadas de los responsables de Comunicación Social de los municipios de zona metropolitana que ganó Movimiento Ciudadano, hacia los jefes de información o directores de los medios de comunicación, para protestar por las notas.

En algunos medios, escuchan las protestas, consultan a los reporteros y, si es necesario, se hace la aclaración o se les da voz. Pero en otros, que buscan establecer relaciones comerciales con los nuevos gobiernos, sí hay inquietud.

El carácter irascible de Enrique Alfaro no es un secreto. Pero tiene apenas unas semanas en el cargo y ya ha ido generando una imagen de confrontación con quienes trabajan para medios de comunicación.

Este frente se suma a los que se han abierto con el comercio ambulante y con los trabajadores del mismo ayuntamiento.

Aunque entre los empresarios y la mayoría de los ciudadanos ha sido bien recibido su proyecto de limpiar plazas públicas y banquetas de comercio ambulante, siguen quedando cabos sueltos. La incapacidad de revisar cada caso en particular, ha permitido que quienes han aprovechado la calle para hacer fortunas o tener control político, le sigan prendiendo fuego en algunos puntos del primer cuadro de la ciudad.

Pero el problema más grave lo tiene al interior de su gobierno, donde su afán de marcar un “antes y después” con los gobiernos priistas, se ha interpretado como un cheque en blanco para muchos de sus funcionarios. Son comunes los directores que no dirigen la palabra a los empleados o que los tratan como si fueran ladrones.

Una funcionaria de relaciones internacionales, en medio de una junta, recibió una llamada telefónica. Sin respeto a sus empleadas, dijo en voz alta: “conmigo no cuentes, aquí todas son embarazosamente mamás, y ya ves que cuando una mujer tiene hijos no se puede”. Las trabajadoras, algunas ciertamente mamás, no podían creer la expresión discriminatoria que acababan de escuchar, pero prefirieron no denunciar, pues todos los días reciben advertencias que su empleo está en riesgo.

la funcionaria no tenía tiempo disponible, porque comenzó el gobierno “dobleteando” en el Ayuntamiento y su anterior trabajo en la Ciudad de México.

Con menor intensidad, el acoso y presiones se han trasladado a otras dependencias. El enojo de los jefes hacia sus trabajadores aumenta, porque no han podido despedirlos y llevar a sus propios colaboradores, porque el ayuntamiento no tiene dinero para pagar finiquitos y liquidaciones. Muchos aseguran que este problema se resolverá a principios de 2016, cuando ya se tenga el nuevo presupuesto.

La actitud de muchos funcionarios también ha traído consecuencias para los tapatíos, pues, en su afán de distanciarse de los trabajadores, no saben cómo funciona el ayuntamiento. Como pretexto, piden que se tome en cuenta que para muchos es su primera vez en el servicio público.

En Zapopan, el primer conflicto surgió al interior de la fracción de Movimiento Ciudadano. Antes de que arrancara la Administración, hubo un problema porque la regidora Fabiola Loya se molestó cuando se decidió que Ricardo Rodríguez fuera el secretario general. Ella quería el cargo, pues afirmaba que Rodríguez ni siquiera formaba parte del proyecto de Alfaro.

Luego, le encargaron que recopilara la lista de colaboradores de cada regidor, que se habían dividido el municipio para la campaña, que podrían incorporarse al ayuntamiento. Loya entregó la lista al alcalde, pero unos días después empezaron las protestas de otros ediles, pues, en lugar de tomarlos en cuenta, la ex diputada local acaparó una buena parte de los espacios.

Al no obtener la Secretaría General, le fue entregada la presidencia de la Comisión de Hacienda, que tradicionalmente es para el alcalde. La posición ha sido aprovechada por Fabiola Loya, quien algunos regidores de MC aseguran se ha convertido casi en la oposición de esta bancada y del mismo presidente municipal.

Tlaquepaque también tiene sus dificultades, pues la presidenta María Elena Limón no ha podido integrar a su equipo, continúa haciendo cambios, además que no permite que el partido intervenga para ayudarla.

Otro espacio en el que no han podido caminar con tranquilidad los emecistas, es el Congreso del Estado. Al coordinador Ismael del Toro no le ha sido fácil marcar la agenda ni tomar el control, además que llegaron con el escándalo de los bonos pagados a los trabajadores supernumerarios al cierre de la anterior Legislatura, diseñados en buena parte por ex funcionarios que llegaron al Congreso por Movimiento Ciudadano.

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