IEPC ya no puede presumir de calidad en su servicio

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Dos años después pierde el IEPC su certificación ISO 9001.

Dos años después de la presidencia de Tomás Figueroa, el IEPC pierde su certificación ISO 9001.

LA CERTIFICACIÓN ISO 9001:2008 QUE PRESUMÍA EL INSTITUTO, FUE RETIRADA EN JUNIO PASADO

“Estamos duplicando funciones”, afirmó el gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, después de plantear la posibilidad que los organismos electorales locales desaparezcan, para que sea el Instituto Nacional Electoral (INE), el que se haga cargo de los procesos. Así respondió al llamado de auxilio del presidente del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Jalisco (IEPCEJ), Guillermo Alcaraz Cross, para que se le entreguen recursos adicionales.

La situación del Instituto Electoral, que no pudo pagar la última quincena a sus trabajadores por falta de dinero, no conmovió a nadie. En las entrevistas que tuvo en los últimos días Alcaraz Cross, así como en los programas de radio y televisión donde se abordó el tema de los problemas financieros del organismo, el repudio de quienes opinaban fue unánime.

El Instituto Electoral enfrenta, como casi todos los organismos que presuntamente son ciudadanos, una crisis de credibilidad. Pero tiene en su contra, otro factor: como los actuales consejeros fueron nombrados desde la capital, las condiciones en que trabajen tienen sin cuidado a los partidos políticos en el estado.

También los consejeros electorales han contribuido al desdén que reciben. Con el proceso electoral en marcha, tomaron la decisión de aumentarse el sueldo, con el argumento que la Constitución local señala que deben ganar igual que los magistrados de los tribunales que conforman el Poder Judicial en Jalisco.

Los anteriores consejeros, encabezados por Tomás Figueroa Padilla, habían decidido bajarse el sueldo, después que se dio a conocer que el entonces presidente del Instituto Electoral ganaba más que el gobernador. De esta forma, cuando los actuales integrantes del Consejo General del IEPCEJ llegaron, se encontraron con un sueldo nada despreciable, pero menor a lo que estipula la Constitución.

Así que se armaron de valor y aumentaron su salario. Las frases que usó Alcaraz Cross, fueron contundentes: “Nosotros tomamos lo que se estaba ganando por parte de los magistrados del Poder Judicial, tal cual cita la Constitución, y le aplicamos una inflación para efectos presupuestales”;“nosotros no nos subimos el salario, nosotros atendimos a la Constitución” e, incluso, cuestionó a sus antecesores, quienes, afirmó, “se apartaron del texto constitucional, nosotros solamente lo retomamos. Ahora, quienes hoy integramos este instituto, no somos los mismos que entonces lo hicieron y el cálculo que se proyectó tenía que ver con los derechos de los nuevos integrantes del Instituto”.

Desde enero de este año, Alcaraz Cross cobraría 26,209 pesos adicionales cada mes, mientras que el resto de los consejeros 34,324 pesos más.

El presidente del Instituto Electoral recibió un aumento de 16.2 por ciento, convirtiéndose en el funcionario público mejor pagado del estado, por encima del gobernador, para llegar a un monto mensual bruto de 187,911.40 pesos.

Por su parte, los consejeros María Virginia Gutiérrez Villalvazo, Sayani Mozka Estrada, Griselda Beatriz Rangel Juárez, Mario Alberto Ramos González, Érika Cecilia Ruvalcaba Corral y José Reynoso Núñez, tuvieron un incremento de 24.7 por ciento, para quedar con un salario de 173,454.30 pesos cada mes.

Su defensa a ultranza, que incluso se convirtió en molestia hacia los medios de comunicación, duró poco. No hubo político que saliera en su defensa e incluso se asegura que con el ex presidente Tomás Figueroa, el gobernador Aristóteles Sandoval les envió una petición para que se bajaran el sueldo.

Así, unos días después, el presidente Guillermo Alcaraz convocó a una conferencia de prensa para anunciar que daban marcha atrás y sólo se aumentarían el porcentaje de la inflación.

En lo que no hubo cambios, fue en el jugoso incremento que dieron a sus trabajadores y que ha convertido a la nómina del Instituto Electoral en una carga insoportable para los jaliscienses. Con el argumento del aumento en las labores durante el proceso electoral, se dieron incrementos de hasta 40 por ciento, desde octubre del año pasado.

De esta forma, podemos encontrar que el secretario Ejecutivo del IEPCEJ, Luis Rafael Montes de Oca, tiene un salario mensual de 144,283.3 pesos, que es superior, por ejemplo, al del secretario de Salud, Jaime Agustín González Álvarez, quien recibe 133,526 pesos. No es necesario aclarar la desproporción que hay en la responsabilidad sobre la vida de los jaliscienses entre ambas funciones.

Otros funcionarios del IEPCEJ con salarios elevados, incluso superiores a los secretarios de Estado, son el contralor Hugo Rodríguez Heredia y el director general, Luis Gabriel Mota, quienes reciben más de 136 mil pesos al mes.

En contraparte, las tareas del Instituto Electoral se redujeron de manera considerable con la reforma en la materia, pues algunas de las atribuciones que tenía, las cumplió el Instituto Nacional. Esto significó que los jaliscienses tuvieron que mantener una estructura más cara pero menos necesaria.

Además, tuvieron algunos tropiezos durante el proceso, como el escándalo por intentar promover el voto en la envoltura de las tortillas o el retraso en el funcionamiento del Programa Preliminar de Resultados Electoral (PREP).

Con estos y otros antecedentes, es entendible que sigan sin surgir las voces que defiendan a un organismo que tendría que ser garante de la democracia y la participación de los ciudadanos en la vida de Jalisco. Como institución, se alejaron de los ciudadanos al ser consecuencia de repartos políticos. Y los políticos, que esta vez no pudieron meter mano, ahora son indiferentes o los cuestionan.
 
Los anteriores consejeros, encabezados por Tomás Figueroa Padilla, habían decidido bajarse el sueldo, después que se dio a conocer que el entonces presidente del Instituto Electoral ganaba más que el gobernador. De esta forma, cuando los actuales integrantes del Consejo General del IEPCEJ llegaron, se encontraron con un sueldo nada despreciable, pero menor a lo que estipula la Constitución. Así que se armaron de valor y aumentaron su salario.
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