Incógnita electoral rumbo al 2015

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En Tlajomulco, Quirino Velázquez es el candidato de la alianza PAN-PRD.

EL PAN VIVE SU MAYOR CRISIS, MIENTRAS EL PRD HASTA PODRÍA PERDER EL REGISTRO

Son tres los partidos políticos que se jugarán la vida el 7 de junio próximo en Jalisco y que, por sus ca­racterísticas propias, llaman poderosamente la atención, ya sea por ser tradicionales en el escenario electoral o bien por la incógnita que representan. Se trata del PAN, del PRD y del debutante Morena.

Aunque todos los pro­nósticos y encuestas lo tie­nen igual de sepultado que en el 2012, el PAN es, de esos tres partidos, el que espera obtener mayor votación y conservar una bancada al menos similar de legislado­res locales y federales.

El PRD está muy preocu­pado de lo que ocurrirá en las casillas porque a la vez tiene conciencia de que su base de militantes no le da para conservar el míni­mo necesario de votos. El descrédito del partido es real, pese al esfuerzo de sus candidatos.

Con tan gris escenario, y decididos a sobrevivir, los dirigentes del PAN y el PRD pusieron por delante el pragmatismo y llegaron a un acuerdo para una alianza electoral parcial, con Tla­jomulco como su principal objetivo.

A ese mismo escenario llega Morena, el partido de Andrés Manuel López Obra­dor, convertido en una gran incógnita electoral hasta para ellos mismos.

La efectividad del trabajo pie a tierra en las colonias más pobres del estado, alejados de los reflectores mediáticos, que realizan las brigadas morenistas y el propio López Obrador que sigue recorriendo el país, será puesta a prueba de ácido en la elección.

En Jalisco, dicen las encuestas, Morena no pinta; pero esas encuestas tam­bién muestran que casi el 50 por ciento de los cues­tionados aún no deciden por quien van a votar.

MORENA

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Humberto Ortiz.

Según Humber­to Ortiz, presidente estatal del partido lopezobradorista, los municipios donde tienen posibilidades de obtener triunfos son Ci­huatlán, Tizapán el Alto, Zacoalco de Torres, San Juanito Escobedo, Villa Pu­rificación, Lagos de Moreno, Techaluta, Ameca, Tomatlán y Tlaquepaque.

En Tlaquepaque su can­didato es Alfredo Fierros, un profesor de educación bá­sica muy conocido por sus gestiones para introducir servicios básicos en colonias del oriente de ese munici­pio, a lo largo del corredor que va de Santa Anita hasta San Martín de las Flores.

En Ameca la planilla es encabezada por Miguel Can­delario Calvario, abogado y contador público que fue diputado local por el PAN en 1995-98. También es el dueño del periódico El Regional, en circula­ción desde hace más de 25 años en ese municipio.

Para la zona metropolitana Morena registró, en Guadalajara, a Jesús Burgos López, un catedrático de la facultad de Derecho en la Universidad de Guadalajara.

En Tlajomulco el can­didato es Antonio Jaime Reynoso, abogado y notario público, fue candidato al gobierno de Jalisco por Con­vergencia en 2006, el año pasado regresó al PRI donde había militado y ahora apa­rece de nuevo por Morena.

Marco Tulio Rosas, se­cretario general del Comité Estatal de Morena quien en 2012 fue candidato a dipu­tado por el distrito 10 de Za­popan dentro de la coalición de izquierda, es el candidato  a presidente municipal de la ex villa maicera.

Para Tonalá el candidato es Lauro Flores Patiño, con trabajo de gestión comuni­taria desde hace 25 años en colonias como la Jalisco, San Gaspar y Santa Paula. Fue de los militantes del PRD que salió de ese partido para abrigar la causa de López Obrador.

También hay candidatos sin antecedentes políticos o de gestión social, como Juan Ramón Mora Ornelas, un ingeniero mecánico especializado en dar mantenimiento a embarcaciones y que tiene su primera ex­periencia en partidos políticos.

Humberto Ortiz dijo que en todos los casos de la zona metropolitana los candida­tos fueron designados por el área interna de encuestas que tiene Morena y preside Andrés Manuel López Obra­dor, además de otras dos aplicadas en Puerto Vallarta y Ameca donde se tuvieron varios aspirantes.

PAN-PRD

Celia Fausto y Alfonso Petersen.

El problema más grave del PAN sigue siendo el des­crédito popular que dejaron sus 18 años en el gobierno estatal y que en 2012 lo redujeron a su mínima ex­presión en las dos décadas recientes, tras la suma de  escándalos, excesos, malver­sación de recursos y frivoli­dad de muchos de quienes llegaron a los principales puestos del poder público en el estado a lo largo de esos años.

Su segundo problema más grave es la división interna, que no termina pese a los jirones de partido en que se convirtió tras ser echado del gobierno. Los procesos de selección interna siguen siendo una carnicería que, en esta oca­sión, provocó la renuncia de varios candidatos en la lista de diputados que acusaron de simulación a la dirigencia estatal.

Una situación que puso en claro el divisionismo fue el registro casi en secreto que el PAN hizo de los 19 candidatos a diputados plu­rinominales, lista encabeza­da por el actual presidente estatal con licencia del par­tido, Miguel Ángel Monraz Ibarra.

Una lista donde las afi­nidades de los panistas con el comité quedaron muy claras, pues en el segundo sitio aparece María del Pilar Pérez Chavira, luego Isaías Cortés Berumen, Irma de Anda Licea, José Antonio de la Torre, María Inés Zavala Ávalos, Héctor Alejandro Madrigal, Gabriela González Ramírez, Rafael Hernández Rico, entre otros.

Su tercer grave proble­ma es la lista de candida­tos que recicla supuestas figuras internas que han probado su escasa efectivi­dad, ya sea en lo electoral o en el ejercicio de gobierno.

En cuanto a la selección de candidatos con imagen desgastada, que evidencia la falta de nuevos cuadros, los casos más emblemáti­cos son Guillermo Martínez Mora, quien otra vez bus­cará lograr su viejo sueño de gobernar Zapopan, y Al­fonso Petersen Farah, quien regresa con la esperanza de ganar de nuevo Guadalaja­ra, ciudad a la que heredó deudas, no cumplió proyec­tos y ni siquiera terminó de gobernar los tres años de ley.

El PRD Jalisco, sacudido por el tsunami político tras los hechos en Guerrero que mostraron de forma descar­nada la complicidad de al­gunos de sus militantes con la delincuencia organizada, pero también por el poco crédito de los grupos que a nivel nacional y estatal son dueños del partido, peli­gra en su cómoda postura tradicional de tener una pequeña presencia legislati­va y en los municipios para mantener sus cotos políticos y vender cara su afinidad en cada decisión que requiera consensos.

Aún así el PRD tiene cifra­da su expectativa en retener varios municipios que hoy gobierna en las zonas Sur y Valles, que le permitirían no desaparecer por completo del mapa ante la nula expec­tativa que sus candidatos que no van en alianza tienen en la zona metropolitana, como es el caso de Celia Fausto Lizaola en Guadala­jara, Enrique Velázquez en Zapopan o el ex alcalde y ex legislador panista Felipe Jarero Escobedo.

Hasta ahora la joya de la corona en la alianza electo­ral entre ambos institutos políticos es por la alcaldía del municipio de Tlajomulco en presencia de Gerardo Quirino Velázquez, quien tie­ne buenas posibilidades de hacer un boquete político al alfarismo en el ayuntamien­to que ha sido insignia de Movimiento Ciudadano.

Pero esta alianza tam­bién tiene posibilidades en Tlaquepaque, a través del registro de Lucía Pérez Camarena, o en El Salto don­de PAN y PRD decidieron apoyar en conjunto al ex futbolista Daniel Osorno.
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