Aferrados a violar la ley

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Spots del pvem en las salas de cinépolis y cinemex cansan a la audiencia.

OBTENER PODER POLÍTICO ES LA MEJOR FORMA DE LIBERARSE DE TODAS ESAS MOLESTAS NORMAS Y PROHIBICIONES

¿Por qué no los mexicanos no cumplen la ley y qué hacer para que comencemos a cumplirla? Esta debería ser una pregunta de tesis de todo estudiante de Ciencias Sociales en México. Desde la perspectiva de la psicología conductual, la respuesta es muy sencilla: si las reglas son demasiado complejas para comprenderlas o los resultados de tu conducta (premios y castigos) no son predecibles en la mayoría de las ocasiones, se genera en el individuo una confusión, una tendencia a violar la regla o incluso una conducta histérica. Si por ejemplo, de 10 ocasiones que me paso el semáforo en rojo solo una soy multado, entonces violar la ley es una buena opción. Si, por otro lado, la multa por pasar el semáforo en rojo es muy barata o la multa por robar 10 millones del erario es de un millón, violar la ley sale barato: es muy buen negocio.

Peor aún, si al hecho de que el castigo por violar la ley es poco probable y barato le sumamos la idea muy mexicana de que el que viola la ley es un “chingón”, entonces la ilegalidad es una conducta deseable. Si además logras hacerte el mártir y ser percibido como una víctima del poderoso y malvado que gobierna, quien te castiga no por violar la ley sino por oponerte a él, ya lograste hacer de la ilegalidad un activo.

TODOS SABEMOS QUE EL ÁMBITO DONDE VIOLAR LA LEY ES MÁS COMÚN Y MÁS LUCRATIVO ES EL ÁMBITO POLÍTICO

Bien decía Duverger, citando algunas teorías de Freud, que el individuo que se dedica a la política es generalmente el que (de forma inconsciente o consciente) más extraña el estado lúdico infantil en el que todo era placer y no había normas qué obedecer. Obtener poder político es la mejor forma de liberarse de todas esas molestas normas y prohibiciones que la realidad adulta nos impone.

Pero la sociedad mexicana cada vez es más consciente de que cumplir la ley es importante. Por ello los políticos buscan todos los resquicios legales para evadir las normas sin violarlas explícitamente. El tan sonado asunto de la casa blanca de Angélica Rivera y las propiedades de Peña Nieto y Videgaray son otros ejemplos de algo que no es ilegal pero que puede ser visto como una forma de burlarse de las leyes.

En lo que va del año hemos presenciado varios ejemplos de este comportamiento. Los spots del PVEM en las salas de Cinépolis y Cinemex llegaron a cansar a la audiencia al grado de generar abucheos. La presión de los partidos de oposición, especialmente los de la llamada “izquierda” para que el INE retire dicha publicidad y castigue al PVEM logró finalmente una multa de 67 mdp el pasado 5 de marzo.

El Verde “Ecologista”, por su parte, contraatacó exigiendo parar los spots donde AMLO se hacía publicidad gratuita y promovía el voto por su partido personal: Morena, cuya fecha de registro es un evento histórico según el político de Macuspana. El INE ordenó retirar los spots de López Obrador una semana antes de multar al PVEM por negarse a hacer lo propio. De todo este asunto lo más extraño es que la izquierda que gobierna el Distrito Federal tampoco le hizo el feo al dinero del PVEM pues los parabuses están infestados de publicidad “verde” y en las pantallas del Metrobús, feudo de Bejarano y su mafia pro AMLO, los anuncios del PVEM se muestran cada dos minutos.

Y es que no siempre nuestras normas son confusas e incompletas únicamente por la ineptitud de nuestros legisladores. El hecho de que la reforma política omitió prohibir que los funcionarios y mandatarios tengan que pedir licencia para hacer campaña no puede ser un simple olvido o una equivocación. Se suponía que la normatividad interna de los partidos políticos sería la encargada de regular el momento en el que sus candidatos debían pedir licencia todo cargo público para hacer campaña.

EN EL PRI, POR EJEMPLO, ESTA REGLA EXISTE Y COMO SE HA VISTO, SE HA APLICADO

No ocurre igual con el Partido Político “Movimiento Ciudadano”, otro negocio familiar como el PVEM cuyos dirigentes “olvidaron” establecer en los estatutos que sus candidatos deben pedir licencia para promoverse en tiempo electoral. Es obvio que no olvidaron nada, Dante Delgado es un experto en diseñar las reglas del juego para beneficiarse.

Aprovechando esta situación, en Jalisco los diputados de ese partido y varios del PAN que se les unieron han anunciado que no pedirán licencia para hacer campaña. La razón verdadera para ello es sencilla: si piden licencia tendrían que entrar en funciones sus suplentes y ni los del PAN ni los del PMC garantizan la lealtad y sumisión al cacique del partido naranja en Jalisco: Enrique Alfaro.

Lo grave de este caso es que quieran disfrazar un comprensible (pero no justificable) pragmatismo político de una supuesta “responsabilidad de seguir legislando”. Más grave todavía será cuando reciban un merecido castigo por violar el principio electoral de la equidad de la contienda y sean multados o sus candidaturas anuladas pues entonces se harán los mártires y acusarán ser objeto de una “persecución política”.

Así pues, tal como hemos visto en algunos casos en que peatones se lanzan a las ruedas del transporte público para demandar una indemnización, asistimos a una martirización anunciada de los “ciudadanos libres” que son tan libres que deciden burlar el espíritu de la norma para mantener a salvo el coto de poder de su patrón… ¡Cueste lo que cueste!

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