Intereses internos

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Hugo Contreras, Gustavo Macías, Hugo Luna y Raúl Vargas.

Hugo Contreras, Gustavo Macías, Hugo Luna y Raúl Vargas.

LOS DIRIGENTES DE LOS PARTIDOS TAMBIÉN TIENEN ASPIRACIONES PERSONALES RUMBO AL 7 DE JUNIO

Los partidos políticos están a punto de entrar en la recta final de su preparación para las elecciones, por lo que además de la competencia, sus presidentes tendrán que enfrentar las consecuencias de sus decisiones. En la mayoría de los casos, pesarán los acuerdos y las designaciones que los lle­varon a proteger a sus grupos cercanos.

En el Partido Revolucionario Institucional (PRI), las designa­ciones fueron el único método de selección. El presidente Hugo Contreras Zepeda no anduvo por las ramas y en un acuerdo con el Gobernador Aristóteles Sandoval Díaz y el padre de éste, Leonel Sando­val, se repartieron todo lo que había.

Para evitar confrontacio­nes, ellos mismos hicieron los acuerdos con las dirigencias de los sectores, en una simula­ción de los espacios que les corresponden. Es decir, sectores y organizaciones tuvieron candidaturas, pero quiénes eran los candidatos lo decidió el grupo priista en el poder. Para estos amarres e imposiciones, contaron con la operación del ex dirigente Rafael González Pimienta, actual coordinador de los diputados locales del PRI, quien había aplicado ya esa misma fórmula en el proceso de 2012.

El grupo priista en el poder tomó las decisiones en la mayoría de las candidaturas y sólo se salvaron algunos grupos al mantener sus espacios, como es el caso de uno de los líderes de la Confederación Revolucio­naria de Obreros y Campesinos (CROC), Alfredo Barba Hernán­dez, quien pudo quedarse con Tlaquepaque y el distrito 16, con espacios para dos de sus hijos.

También el grupo de Ramiro Hernández consiguió conservar una candidatura en el sur del estado, para el alcalde de Zapotlán el Grande, José Luis Orozco, quien ahora será can­didato a diputado federal por el distrito 19. Sin embargo, esta corriente pierde el control en el municipio, donde el candidato será el cuñado de Hugo Con­treras, el actual diputado local Roberto Mendoza Cárdenas.

En el resto de las candida­turas, tanto a las alcaldías como a las diputaciones federales, la mayoría de los espacios fueron para el grupo que tiene el control del partido, que incluso ahora disputa los primeros espacios en las listas de candidatos a plurinominales. Se asegura, por ejemplo, que la primera mujer en la lista local, por decisión del magistrado Leonel Sandoval, será la secre­taria general del PRI, Ángeles Arredondo. En cuanto a los federales, Hugo Contreras pelea por el primer espacio que tenga Jalisco en la primera circuns­cripción, aunque es el mismo que disputa Rafael González Pimienta, por lo que si gana este último, el dirigente estatal encabezará la lista local.

En el Partido Acción Nacio­nal, el grupo del Comité Estatal tejió alianzas que le permitieron tomar el control absoluto de las decisiones.

EL DIRIGENTE ESTATAL, GUSTAVO MACÍAS ZAMBRANO, SIM­PLEMENTE FUE QUIEN DIO LA CARA POR LOS INTERESES DE LA CORRIENTE QUE LO IMPULSA

De hecho, seguramente les habría gustado ir directa­mente a la designación en los espacios más importantes, y así lo intentaron. Sólo que en el blanquiazul el nivel de disciplina es distinto al del PRI y algunos inconformes consi­guieron revertir las decisiones en tribunales, obligando a ir a procesos internos. Sin embargo, el control de los grupos que formaron las alianzas en los últi­mos procesos de afiliación, per­mitieron que el sobresalto de las impugnaciones no dañara el resultado final y sus candidatos terminaron imponiéndose.

La de este año, será sin duda la elección más compli­cada para el PAN, desde que en 1995 consiguió ganar los comicios de gobernador en Jalisco. Los blanquiazules no han logrado reponerse de la derrota del último proceso y su papel como oposición consistió básicamente en la negocia­ción constante con el PRI, para conservar espacios, privilegios y uno que otro negocio.

De esta forma, el PAN arran­cará las campañas en tercera posición, con pocas posibilida­des de recuperarse, según lo que marcan las encuestas. Su apuesta tendrá que ser por el mayor número de espacios de representación proporcional, tanto en los ayuntamientos como en el Congreso del Estado y, en zona metropoli­tana, tratar de dar la pelea en Zapopan y Tlaquepaque, así como en algunos distritos.

Para Gustavo Macías operar el reparto no ha sido un inconveniente. Él llegó al cargo en una especie de pago por el problema legal que le generó el desafuero por el desacato en que incurrió el Congreso en la anterior Legislatura, de una resolución de la Suprema Corte.

En Movimiento Ciudadano el control de las decisiones lo ejerció sin obstáculos el can­didato a la alcaldía de Guada­lajara, Enrique Alfaro Ramírez, quien en la práctica funge como dirigente del partido. Hugo Luna, el presidente de MC, se encarga de la parte eje­cutiva, aunque los acuerdos, los acercamientos y las definicio­nes, corresponden a Alfaro.

En el reparto de los espacios, el grupo cercano a Enrique Alfaro aseguró lo que tienen mayores posibilidades de triunfo. Su ventaja, es que al ser un partido pequeño, prácticamente hubo candida­turas para todos los que han participado en su proyecto. Quienes quedaron fuera, venían principalmente desde Convergencia; algunos han migrado a otros partidos, lo cual para los alfaristas parece no ser una preocupación.

Además, hubo que hacer algunas elecciones entre los panistas que se sumaron a MC, pero los alfaristas no dudaron en dejar a un lado a quienes les traían “negativos”.

EN CUANTO A HUGO LUNA, ES CASI UN HECHO QUE OCUPARÁ EL PRIMER LUGAR DE LA LISTA DE CAN­DIDATOS A DIPUTADOS LOCALES DE REPRESENTACIÓN PROPORCIONAL

Por su parte, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) se juega la superviven­cia en el estado. Raúl Vargas López, quien se encontraba en una especie de castigo por el escándalo de la empresa Ló­pez Castro, fue perdonado por el líder del grupo UdeG, Raúl Padilla, para encabezar la lucha por no perder las prerrogativas en Jalisco.

Después de las malas de­cisiones que se tomaron en la anterior elección, especialmen­te con la postulación de un candidato ajeno por completo al partido, como fue Fernando Garza, el dirigente perredista tiene como misión buscar nuevamente espacios en los ayuntamientos metropolitanos y no perder la representación en el Congreso, lo que no parece una tarea fácil.

Ya no tan chicos

De los dirigentes de partidos, uno de los que tienen un trabajo más relajado es Enrique Aubry de Castro Palomino, presidente del Partido Verde Ecologista de México. Su amague de hace unos meses, de abandonar la alianza con el PRI, ante el desdén que le hicieron algunos de los colaboradores cercanos al Gobernador, rindió frutos: en las negociaciones para refrendar la alianza, consiguió los espacios que quería. En esta elección Enrique Aubry arriesga poco. Incluso, aunque parece que finalmente se decidirá a jugar la candidatura a diputado local por el distrito 14, seguramente ya tiene listo un plan B. Por el PES, su dirigente estatal, José Manuel Muñoz todavía sigue eligiendo las cartas con las que habrán de participar en la próxima elección.
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