Unos sobresalen, otros son invisibles

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Alberto Lamas, Mauricio Gudiño, Roberto López Lara y Héctor Pérez Partida.

ALGUNOS SECRETARIOS CUMPLIERON CON LAS EXPECTATIVAS; OTROS HAN PASADO DESAPERCIBIDOS

En teoría, en la inte­gración de un Gabinete, tendrían que ir los mejores de cada área. Sin embargo, hay factores que deben to­marse en cuenta al momen­to de decidir por parte de un Gobernador, como los compromisos políticos, las relaciones de amistad y los lazos de confianza. A dos años de la actual Adminis­tración, hay secretarios que cumplieron con las expecta­tivas, otros que decepciona­ron de manera seria y muy pocos superaron lo que se esperaba de ellos.

El Gobierno de Jorge Aristóteles Sandoval co­menzó con el ahora sena­dor Arturo Zamora Jiménez como Secretario de Gobier­no. Un hombre que siempre quedó claro que no for­maba parte del equipo del mandatario. Al principio, se manejó la versión de que había sido enviado desde la capital del país, pero con el tiempo se fue aclarando que fue más bien el intento del Gobernador por equili­brar fuerzas al interior de su equipo.

Zamora Jiménez fue un hombre institucional con el Gobernador, pero nunca lo gró integrarse a su equipo. A eso, habría que sumarle que los otros integrantes le pusieron las suficientes piedras para restarle poder ante el mandatario. La gota que derramó el vaso fue el nombra­miento de Alberto Lamas como jefe de Gabinete, restán­dole atribuciones al senador, quien prefirió regresar a la Cámara Alta.

Al cargo llegó Roberto López Lara, un hombre que se había dedicado princi­palmente a la abogacía, pero se había mantenido en contacto con la política. Su cargo anterior había sido como secretario del Ayuntamiento de Guadala­jara con Jorge Aristóteles, donde le llevó temas deli­cados como el conflicto con ambulantes, que seguramente le ganaron la confianza del mandatario.

Roberto López se formó a la sombra del ex gobernador Carlos Rivera Aceves y el político con quien tiene más cercanía es Raúl Juárez Valencia, a quien de inmediato incor­poró a su equipo.

SU VEN­TAJA, ES QUE NO HA TENIDO PROBLEMAS PARA MEZCLARSE CON EL EQUIPO CERCANO AL GOBERNADOR, PERO MANTE­NIENDO CIERTA AUTONOMÍA

El recién nombrado ti­tular de Sepaf, Héctor Pérez Partida, es un hombre serio, a quien parece no gustarle la aparición en los medios. Experto en el área econó­mica, ha podido transitar en el cargo sin sobresaltos. Sus antecedentes políticos habían sido en el equipo del alcalde de Tonalá, Jorge Arana Arana.

Alberto Lamas es, sin duda, el hombre pragmáti­co en el Gabinete de Aristó­teles Sandoval. Su función es la de hacer lo que se necesite, se le requiere en áreas que en ocasiones es­capan a su competencia. Su poder se basa en el apoyo incondicional que le otorga el Gobernador, el manejo de recursos públicos y en el control de la nómina del Ejecutivo.

Sin duda, dos de los retos más importantes para el actual gobierno estatal eran los de seguridad y movilidad. Para el primero, Aristóteles Sandoval deci­dió apostar a la continuidad de quien tenía a su cargo la desaparecida Secretaría de Seguridad en el gobierno de Emilio González, Luis Carlos Nájera Gutiérrez. Las versiones sobre las bases de esta decisión han sido en diferentes sentidos, desde la experiencia del ahora fiscal general, hasta su posible conocimiento del mapa delictivo y la facilidad para negociar con quienes lo encabezan.

La estrategia de Náje­ra ha sido desestimar la situación de inseguridad en el estado. Sus cifras no coinciden con el recuento de delitos que llevan los medios de comunicación e incluso sus muertos no coinciden con los que han llegado al Semefo. Ante el incremento de los delitos menores, especialmente en la zona metropolitana de Guadalajara, ha optado por culpar a los municipios.

EN CUANTO A LA MOVI­LIDAD, MAURICIO GUDIÑO CORONADO FUE, SIN DUDA, LA GRAN DECEPCIÓN DEL GABI­NETE

Comenzó la Adminis­tración con la etiqueta del delfín del gobernador y ha pasado las últimas semanas defendiendo su cargo con las uñas.

Sus dificultades para resolver el problema del transporte público que, después de la aprobación de la Ley de Movilidad y la compra de unos cuantos camiones nuevos, no ha po­dido dar ni un paso, le valie­ron un desgaste irreversible al interior del Gabinete, entre los transportistas, con la gente y con los medios de comunicación.

Para abatir la corrup­ción, se anunció con bombo y platillo la contratación de un priista de la vieja guar­dia, respaldado por una trayectoria sin macha. Juan José Bañuelos Guardado llegó al cargo anunciando revisiones y dando a cono­cer millonarios montos de anomalías en el gobierno de Emilio González. Pero luego nada pasó y cada que accede a dar una entrevis­ta, sólo atina a decir que siguen las investigaciones.

Educación ha sido el área que el Gobernador ha destacado como una de las que más satisfecho lo tienen. En ésta, nom­bró al hombre en quien más confía y quien no lo ha defraudado. Francisco Ayón conoce al gremio de los maestros, conoce las entrañas del sindicato que tanto ha afectado a la educación y, por ende, supo cómo hacerle frente ante la reforma en la materia. San­doval Díaz ha dicho en más de una ocasión que fue, de su equipo cercano, quien más creció.

La Secretaría de Salud fue una posición que se entregó a la Universidad de Guadalajara, quien colocó en esa posición a un hom­bre de experiencia médica y política. Sin embargo, Jaime Agustín González Álvarez se topó con los desacuer­dos por su nombramiento y el apoyo al interior del gobierno ha sido poco, especialmente porque uno de los hombres del grupo cercano al gobernador, Antonio Cruces Mada, creía tener seguro ese cargo. Los rumores sobre la salida del titular de Salud han sido permanentes, aunque no se sabe si salen de sus mismos adversarios en el Gabinete o son reales. Lo cierto es que Cruces no pudo siquie­ra con el Seguro Popular.

En Desarrollo Urbano el perfil del secretario ha sido bajo. Roberto Dávalos López se ha dedicado a cumplir con su trabajo, sin darle problemas a su jefe pero también sin destacar especialmente. Para Desarrollo Rural, Aristóteles Sandoval apostó por un hombre del campo, con buena relación con el sector campesino del PRI. Héctor Padilla ha sabi­do sortear los conflictos generados por una crisis económica que ha pegado severamente a este sec­tor, agravada por la falta de políticas públicas para atenderla.

Medio Ambiente fue una cartera que le solicitó el Partido Verde, como parte de la alianza. Sin embargo, el gobernador aguantó los embates políticos y se la jugó con Magdalena Ruiz Mejía, experta en la ma­teria y con quien ya había trabajado en Guadalajara.

LA FUNCIONARIA HA MOS­TRADO DISCIPLINA Y LEALTAD AL MANDATARIO, INCLUSO EN OCASIONES POR ENCIMA DE SU TRABAJO

Eduardo Almaguer fue un secretario que supo moverse en los medios de comunicación, con la bandera de un tema que ha sido grave para el estado: la corrupción en la justicia laboral. Con mano fuer­te enfrentó a quienes se aliaron dentro y fuera de la dependencia para torcer los juicios e incluso entró al ordenamiento del trans­porte público, sobre los derechos laborales de los choferes. Pero no le alcanzó para lo que creía tener en la mano: la candidatura de Guadalajara.

Los secretarios de Desa­rrollo Económico y Turismo han mantenido un perfil bajo. José Palacios había generado dudas entre los empresarios cuando fue nombrado; creían que sería un secretario gris, lo que básicamente se cumplió. Por su parte, Enrique Ramos ha mostrado que se entien­de bien con los desarrolla­dores.

Tampoco hay mucho qué decir del trabajo en Cultura de Myriam Vachez o en Innovación, Ciencia y Tecnología, Jaime Reyes Robles, quienes se dedica­ron a, simplemente, sacar la chamba.

SALEN: VILLANUEVA Y RIZO

Con la designación de Ricardo Villanueva Lomelí como candidato virtual del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la alcaldía de Guadalajara, quedó claro que se trataba de uno de los hombres de mayor cercanía al Gobernador. Quienes conocen al mandatario, aseguran que desde el momento en que se descartó la posibilidad de Mauricio Gudiño, Aristóteles tuvo claro que sería su titular de la Secretaría de Planeación, Administración y Finanzas.

Villanueva es un hombre práctico, aunque con poco bagaje político. Uno de sus méritos fue enderezar el barco de las finanzas estatales, ante la grave crisis que heredaron del gobierno de Emilio González Márquez. Antes de salir del gabinete presentó Mibici, el programa más popular de la actual administración.

Por otro lado, Desarrollo Social se convirtió en una plataforma para que Salvador Rizo pudiera dejar la diputación local y trabajara para su candidatura. Aunque no logró consolidarse como un político conocido, al menos amarró al interior del Gabinete los apoyos que le permitieron ser el candidato.

Ahora es la carta del priismo para mantener la Alcaldía de Zapopan donde gobierna el PRI. 
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