¿La mujer debe ser sexy en la política?

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Rossy Garbbez

Rossy Garbbez

En el ámbito político como en otros, la indumentaria juega el papel de ser un elemento constructor de imagen, pero no sólo es la indumentaria sino los elementos estéticos de la apariencia como son los cortes de cabello, el estilo del peinado, el maquillaje, los zapatos y accesorios constituyen de manera integral “la imagen” y envían con esto diferentes mensajes y sentimientos positivos o negativos a los electores.

En términos internacionales, la imagen, tanto en el ámbito corporativo como en el político, tiene lineamientos claros respecto a los códigos de vestir, ya sea como primera dama o como mandataria.

El mensaje que se debe transmitir como “Primera dama” o “esposa del Presidente” nada tiene que ver cuando la mujer toma el rol de protagonista activa en cargos públicos o de elección popular.

Lamentablemente hoy que las candidaturas a cargos de elección deben de ser el 50% por mujeres, es preocupante ver cómo algunas se presentan ante actos públicos con altos tacones, faldas muy ajustadas y muy cortas, escotes pronunciados, accesorios llamativos y un maquillaje exagerado, vistiendo demasiado provocativas, restando con ello credibilidad, seriedad y peor aún, importancia a su CAPACIDAD, ya que el vestir sexy tiene la connotación de mujeres no muy cultas, que avanzan en lo profesional basándose en la imagen sexy que proyectan mas que por su inteligencia.

María Elena Limón, alcaldesa de Tlaquepaque.

María Elena Limón, alcaldesa de Tlaquepaque.

Es importante aclarar que de manera inconsciente el votante tiende a elegir quien le parezca más capaz para ocupar dicho cargo y no al contrario: aquí nuevamente se aplica la frase popular que “para ser, primero hay que parecer”, así que mi recomendación a las mujeres en la política es que vistan de acuerdo al cargo y función al que ocupan o aspiran.

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